Relaciones tormentosas

La relación entre Francisco Santos y Álvaro Uribe se ha caracterizado por la franqueza y la lealtad.

Las relaciones entre el Presidente y la Corte Suprema de Justicia han sido más distantes que cordiales y en la actualidad atraviesan por su peor momento. Puntos críticos de la relación:

Agosto de 2004: El presidente de la Corte, Fernando Trejos, critica al Presidente por la expedición de un decreto que modifica el funcionamiento de esa corporación.

Febrero de 2005: La Corte hace un pronunciamiento público y cuestiona duramente el proyecto del Gobierno sobre el tratamiento a los grupos paramilitares.

Septiembre de 2006: El presidente de la Corte, Yesid Ramírez, se declara "traicionado" por Uribe, que se había comprometido con esa corporación y con el Consejo de Estado a defenderlos como órganos de cierre de sus respectivas jurisdicciones, lo que hacía intangibles sus decisiones frente a los fallos de tutela. El Presidente le reclama a Ramírez una declaración según la cual Uribe le está pagando a la Corte Constitucional por haber declarado exequible el acto legislativo que estableció la reelección presidencial inmediata. "No se le olvide que estamos hablando entre dos presidentes de dos ramas del Poder Público", le dijo Ramírez al Presidente y le colgó el teléfono.

Julio de 2007: La Corte se opone a reconocerles la condición de sediciosos a los paramilitares. El Presidente acusa al alto tribunal de "sesgo ideológico".

Octubre 8 de 2007: La Corte señala al Presidente de obstruir la Justicia y Uribe acusa a la Corte de prejuzgar y hacer parte de un complot en su contra ,y pide al Fiscal General que investigue la conducta del magistrado auxiliar Iván Velásquez por su presunta participación en el complot en su contra. La Corte defiende al magistrado. 

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