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La filmación de El amor en los tiempos del cólera en Cartagena suscitó una iniciativa gubernamental, impulsada desde la Vicepresidencia, que busca convertir a Colombia en un lugar atractivo como locación de otras producciones internacionales y competir de esta forma con países latinoamericanos tan tradicionales en ese mercado como México y Puerto Rico.
En esas anda, justamente, Felipe Aljure. Fogueado en producciones foráneas como La misión, Crónica de una muerte anunciada y El amor..., su tarea consiste en elaborar un diagnóstico sobre las posibilidades de Colombia como escenario de filmación, incluido un inventario de recursos nacionales, vistos desde el punto de vista cinematográfico que queden registrados en una especie de portafolio de servicios que daría nacimiento a una figura que en el mundo del cine es conocida con el nombre de Film Comission.
A vuelo de pájaro, los beneficios son enormes. La sola producción de El amor en los tiempos del cólera le generó a Cartagena 20 millones de dólares. "Es un generador de divisas sostenible que, de paso, estimula otros sectores fundamentales de la industria cinematográfica -asegura Aljure-.
Sería un negocio en el que todos ganan: las producciones foráneas, porque la mano de obra local es barata; los técnicos colombianos, porque adquirirían experiencia al lado de verdaderos especialistas en el arte; los productores y realizadores jóvenes, porque participarían de cerca en el proceso, y la industria en general, porque movería un flujo de comunicación permanente con el gremio internacional. "De esta manera sería más fácil conseguir financiación extranjera en nuestras películas, porque ya conocen nuestro trabajo, lo cual disminuiría los costos y aumentaría la recuperación. El cine colombiano comenzaría a ser de verdad rentable", dice Aljure.
La iniciativa, por su puesto, no solo se queda en la promoción, sino la integración de reformas legales que faciliten la producción extranjera en el país. "Es necesario un corredor aduanero que haga menos engorrosa la importación de cámaras, equipos, lentes y materiales químicos, así como un corredor migratorio que permita obtener visas transitorias... en fin, son necesarias una serie de concesiones especiales que hagan más amable la realización de películas en Colombia", concluye.