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Horwwod confiesa que era demasiado grande y que no podía integrarla toda. "Tuve que tomar decisiones definitivas sobre lo que debía dejar por fuera, lo cual me dio mucho dolor pero fue determinante -cuenta-. Comenzando por el principio, la muerte de Jeremiah de Saint-Amour, quien se suicida porque no quiere ser viejo, irresistible para la novela pero totalmente independiente y sin repercusiones posteriores". Algo parecido le ocurrió con los detalles del matrimonio de Fermina Daza y Juvenal Urbino. "Por ejemplo, traté de encontrar una manera visualmente interesante de narrar el escándalo del jabón que desató la tormenta conyugal, pero no pude hallarla -dice el guionista-. Escribí toda una secuencia sobre la fiesta en la casa de Lácides Olivella, pero tuve que cortarla porque sentía que no alimentaba el corazón de la novela".
Horwood y Steindorff coinciden en que lo más fascinante desde el punto de vista cinematográfico eran los personajes. "Están brillantemente descritos, llenos de detalles que hacen de la novela quizás la más extraordinaria historia de amor", afirma el guionista. Similar opinión tiene el director Mike Newell, quien se unió al proyecto poco después de terminar Harry Potter y el cáliz de fuego: "Lo que me emocionó de El amor en los tiempos del cólera fue la humanidad de sus personajes, el hecho de que una vida no se acaba hasta cuando se la ha vivido toda".
Finalmente, la película se concentró en Florentino y Fermina y en el triste transcurrir de su destino en las calles de la Cartagena del siglo XIX, una Cartagena azotada al mismo tiempo por dos pestes que rivalizaban en crueldad: el cólera y la guerra civil.
Escenario natural
No es explícito que la ciudad de la novela sea La Heroica -incluso García Márquez dijo que se trataba de una ciudad caribeña mezcla de Cartagena, Barranquilla y Santa Marta- y por eso Steindorff y sus socios pensaron filmar en Brasil, en la región de Manaos. De hecho, el plan estuvo a punto de cumplirse de no ser por una llamada que Steindorff recibió del vicepresidente Francisco Santos, quien le dijo: "Fílmela en Cartagena, aquí le ayudamos a que todo le salga bien".
La última vez que la capital de Bolívar sirvió de escenario cinematográfico fue en 1996, cuando la BBC filmó una miniserie de televisión llamada Nostromo, basada en la novela de Joseph Conrad. Antes, Francesco Rossi rodó allí Crónica de una muerte anunciada en 1987. La verdad, Cartagena no tenía tradición reciente en el mercado de las locaciones, mientras que Brasil lo tenía todo, incluido lo más importante: seguridad.