Llegó el amor

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Steinforff pensó entonces que si un monstruo de la talla de Roth había confiado en él, con un poco de suerte podría obtener también la confianza del más grande escritor latinoamericano. "Leí El amor en los tiempos del cólera en la universidad y recuerdo que me gustó muchísimo, pero fue sólo cuando releí la novela hace cuatro años, por recomendación de Dylan Russell, uno de los ejecutivos de mi compañía, cuando se me abrió como una revelación fílmica. Me dije: 'Es una de las más grandes historias de amor de todos los tiempos, este libro tiene que ser una película'".

El desafío

Llevar El amor... al cine no iba a ser tan sencillo. El Nobel no sólo no quería ceder los derechos de la novela para una adaptación, sino que mucho menos le llamaba la atención que se hiciera en inglés. "Ante una negativa tan rotunda -cuenta Steindorff-, opté por utilizar la misma estrategia de Florentino Ariza: esperar con abnegación absoluta a que García Márquez se convenciera de que era posible trasladar a la pantalla ese maravilloso personaje y la perseverancia de su amor no correspondido".

Tras casi tres años de tire y afloje, durante los cuales el productor visitó en varias ocasiones al novelista, García Márquez terminó dando su brazo a torcer, quizás porque detrás de la adaptación había un guionista de la talla de Ronald Harwood, quien en 2002 se llevó el Óscar a 'Mejor guión adaptado' por El pianista, cinta dirigida por Roman Polanski.

Horwood, que acababa de terminar el guión del clásico de Charles Dickens Oliver Twist, sucumbió también a los encantos de la novela de García Márquez, pero muy pronto se dio cuenta de las dimensiones del desafío. "Hasta que me vi forzado a ello, nunca había visto El amor... como una película- le dijo a CAMBIO desde Londres, su lugar de residencia-. Cuando uno adapta un libro, cualquiera que sea, tiene que aprendérselo, y al hacerlo supe que era una novela desalentadora, de alguna manera aterradora para cualquier guionista".

Y no era para menos. Como Cien años de soledad y El otoño del patriarca, El amor... es una novela totalizadora. Abarca no sólo el devenir del amor frustrado entre Florentino Ariza y Fermina Daza, una pasión que sólo se materializa en la vejez, sino, como dice Antonio Caballero, todos los amores posibles, los cuales, para completar, florecen, se deshilachan, revientan y retornan en medio de una realidad apabullante que se ramifica en historias independientes y se pule en los detalles sociales y en la filigrana de las costumbres. Con razón el crítico Eduardo García Aguilar dijo que la novela refleja, tal vez como ninguna otra, "los vericuetos de una nacionalidad".

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4 a 10 de octubre