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Al fin y al cabo, no hay en ella rastros de realismo mágico, esa fusión narrativa de elementos reales y fantásticos, de imaginación desmesurada que blindó a Cien años de soledad contra cualquier adaptación. Se trata, más bien de un melodrama exquisito -decimonónico, además- que lo emparenta con una telenovela clásica, razón por la cual su adaptación al cine no parecía misión imposible.
No obstante, durante cerca de 20 años decenas de proyectos quedaron engavetados por una razón simple: El amor en los tiempos del cólera es la novela consentida de García Márquez, la hermosa hija de un padre celoso al que ningún pretendiente parecía satisfacer.
Pero al igual que en la novela, las causas perdidas son las que más enamoran. Hace cuatro años, apareció en la casa del resabiado suegro uno de tantos galanes dispuestos a ganarse sus favores: Scott Steindorff, un productor nacido en Minnesota que, a finales de los años 90 y ya en sus 40 abriles, dejó atrás el mundo de los negocios al que había llegado para darle gusto a su padre y entró en el del cine para satisfacer sus sueños profesionales.
Steinforff creció entre libros y el gusto por el teatro. "De joven me la pasaba leyendo todo lo que cayera a mis manos -le dijo a CAMBIO-. En cuanto al cine, me llamaban la atención, sobre todo, las películas que habían partido de un libro. Cuando vi El doctor Zhivago me di cuenta de que yo quería hacer algo parecido: llevar a la pantalla gigante novelas tan importantes como esa".
En 2002, junto con un grupo de socios que tenían la misma filosofía, fundó su propia compañía cinematográfica, Stone Village Pictures, cuyo primer proyecto mostró el calibre de sus ambiciones: adquirió los derechos de La mancha humana, una novela de Philip Roth, el escritor vivo más importante de los Estados Unidos. La película fue dirigida por Robert Benton y sus protagonistas fueron, ni más ni menos, que Nicole Kidman y Anthony Hopkins.