Celos malditos celos

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Ciclo de violencia

Las agresiones derivadas de los celos empiezan con pequeños golpes que van aumentando si la persona agredida no reacciona y pone el "tatequieto". Al comienzo de la relación, el celoso muestra su cara amable y civilizada pero cuando siente que está en firme y cree que su pareja le pertenece, ocurren los primeros ataques. Luego viene la solicitud de perdón, la contrición de corazón y el propósito de la enmienda. Pero tras una breve luna de miel, cualquier situación se convierte en otro motivo de celos y la agresión de nuevo se repite.

La historia de Mary refleja este ciclo: "La primera vez me dijo que era una perra y me dio una cachetada, luego me pegó varios puños, otro día fueron patadas, una noche me apagó el cigarrillo en la cara y como a la semana estrenó un martillo en mis piernas. La última vez casi me mata porque me tiró por las escaleras y me fracturó dos costillas y la mandíbula". Según Jimeno, lo grave es que con cada repetición del ciclo "las consecuencias son cada vez más violentas y hasta pueden desencadenar en la muerte".

Para no llegar a estas situaciones o para no embarcarse en relaciones que pueden terminar en el hospital e incluso en la tumba, psicólogos y psiquiatras advierten que es necesario que las personas aprendan a detectar a tiempo algunas señales típicas: el celoso pierde fácilmente el control, no sabe manejar la ira, se muestra violento en discusiones sin trascendencia, es controlador en exceso y en todo momento quiere tener a la pareja a su lado. Cuando no logra la atención total del otro, se vuelve amenazante e intimidador. 

"El celoso actúa como un remolino, se mantiene girando siempre en sus mismos ciclos -dice Sánchez-. Y si es un celoso patológico, si es víctima de la pasión obsesionante de celos, quien se mete con ese tipo de persona  debe pensarlo muy bien porque los celos obsesivos con frecuencia llevan a un desenlace fatal". Ceder a las exigencias de una persona celosa es caer en una espiral sin fin, pues sus obsesiones son inagotables y cada vez será más intransigente y exigente, más posesiva, más controladora, más paranoica.

Es muy difícil que una relación de pareja sobreviva si uno de sus miembros se siente acosado por ataques de celos. La vida se vuelve imposible. A pesar de lo que sugieren algunas letras de canciones, argumentos literarios y guiones de telenovelas y películas, los celos no siempre son consecuencia de un gran amor, ni indican la profundidad del mismo. En sus extremos, son un estado emocional perturbado que puede destruir la vida de quien los experimenta y de quien los despierta.

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