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Algunos celosos padecen alguna disfunción sexual o presentan adicciones -al tabaco, al alcohol, a las drogas- y por lo general han vivido hechos traumáticos en la niñez y tienen conductas obsesivas, posesivas y paranoicas. Tienen una percepción distorsionada de las cosas y si están convencidos -así no sea cierto- de que su pareja los quiere engañar o los engaña, no habrá manera de demostrarles lo contrario. Todo lo que pasa lo interpretan en forma tal que confirme su idea fija; todo sirve de prueba para poner en evidencia el engaño.
Según el psiquiatra Carlos Pol, en sociedades machistas como la colombiana, los celos se interpretan como demostración de amor. "Quien no cela, no ama -dice el psiquiatra-. Un craso error que con el tiempo deriva en que la persona se cree dueña de su pareja". Por eso, porque sienten que pueden disponer del otro como si se tratara de un objeto que es propiedad privada, los celosos encuentran terreno abonado para la agresión. "Muchos no ven la violencia contra la mujer como un maltrato y está presente la idea de que matar a la mujer infiel es lícito", asegura Carlos Díaz, psicólogo de pareja.
Según Medicina Legal, los hombres celosos reaccionan con más violencia que las mujeres: por cada 10 mujeres agredidas hay un hombre, y en cuanto a homicidios, la proporción es de cuatro mujeres por cada hombre.
Modo, tiempo y lugar
Según la antropóloga Helen Fisher, autora del libro ¿Por qué amamos?, la tendencia de los seres humanos es a perseguir e incluso a asesinar a un amante descarriado por factores como inseguridad, ira o temor. "En las especies socialmente monógamas, los machos que están con una hembra tienden a ser extremadamente sensibles ante los intrusos -explica-. Y ese afán posesivo es tan habitual en la naturaleza, que se conoce como vigilancia de la pareja y se refiere a ese gusto por la exclusividad sexual".
La antropóloga Jimeno, por su parte, asegura que los hombres reaccionan en forma violenta porque son más vulnerables a la infidelidad de su pareja, y las mujeres por el temor a ser abandonadas. Y el psicólogo Alberto Granados agrega que la reacción masculina violenta se explica también por la formación machista que los obliga a atacar cuando sienten que su honor está en juego, mientras que en las mujeres es, por lo general, una respuesta al maltrato. "Ellas pueden llegar hasta perdonar una 'canita al aire' de sus hombres siempre y cuando sientan que ellos las apoyan-dice el psicólogo-. Pero ellos castigan la infidelidad con firmeza".