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Las principales víctimas son las mujeres, un hecho que según la antropóloga Myriam Jimeno, autora del libro Crimen pasional, tiene que ver con "las jerarquías de género que implican una relación de dominación y subordinación que desde el punto de vista social es ine-quitativa".
Esto explica el subregistro al que se refiere Franco. Muchas mujeres no denuncian porque temen que al hacerlo se agrave su situación o las deje expuestas a posibles venganzas o a ser abandonadas y así quedar privadas de recursos económicos que afectarían su estabilidad y la de sus hijos. "Prefieren aguantar con sumisión el problema antes que hacerlo público -asegura la psiquiatra María Clara Sánchez-. Y lo peor es que no creen que las leyes las protejan".
El problema no sólo tiene profundas repercusiones sociales, también afecta la economía. Cada año, según estadísticas, se pierden en el país más de 51.914 años de vida saludable (Avisa) por cuenta de la violencia de pareja.
El origen
"Los celos, esos malditos celos", como dice la canción de Willie Colón, una emoción siempre presente en las relaciones humanas, han servido de materia prima para boleros, valses y tangos, como el de F. Elizondo que dice: "Cuando con otro la veo pasar /Afán de herir y de matar /Y así la cadena desatar. /Celos, celos, maldita y torpe cadena". También para tragedias como Otelo de Shakespeare y hasta para guiones de películas y telenovelas.
Algunos especialistas los consideran como algo innato al ser humano, como una emoción que se manifiesta desde muy temprano, desde cuando el bebé reclama el amor exclusivo de los padres. "El hombre por naturaleza es celoso", asegura el psiquiatra Gustavo Rincón.