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WILLIAM VILLAMIZAR, candidato conservador a la Gobernación de Norte de Santander, es protagonista de una historia pocas veces vista en la escena electoral. Desde hace un mes le viene rogando a Andrés Hoyos, su mayor rival según las encuestas, para que no decline su aspiración. Y aunque Villamizar dice que lo hace "guiado por profundas convicciones democráticas", sus detractores afirman que la única razón es que teme quedar como candidato único, pues llamaría la atención de las autoridades judiciales, como ocurrió en el pasado reciente con los gobernadores de Cesar y Magdalena.
La semana pasada, una comisión creada por la Procuraduría para atender denuncias sobre posibles violaciones de garantías electorales, recibió una queja según la cual la campaña de Villamizar estaría incluso ofreciéndole dinero a Hoyos para que se mantenga en la arena política.
Lo cierto es que Hoyos dudó hasta último momento en inscribir su candidatura, pues considera que será muy difícil ganarle la elección a Villamizar, que cuenta con toda la maquinaria oficial movida por el alcalde de Cúcuta, Ramiro Suárez Corzo, que se ha convertido en uno de los mayores barones electorales del departamento.
Y no le falta razón a Hoyos. En los cuadros de la campaña del candidato conservador, apoyado por una coalición de liberales y sectores uribistas, predominan personas de la entraña política del Alcalde.
Entre esos cuadros y escuderos figuran los ex concejales Julio Vélez Trillos y Juan de Dios García Negrón, que no sólo fueron despojados de sus investiduras por problemas judiciales, sino que trabajaron al lado de Villamizar como asesores de confianza de Suárez.