El silencio de los generales

Desde 2002, el Gobierno logró que los generales, habitualmente locuaces, trabajaran más y hablaran menos. Foto: Javier Casella - Ministerio de Defensa

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EL LUNES 30 DE JULIO, el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, reconoció que la mafia había logrado infiltrar el Comando del Ejército en Bogotá a "un nivel muy alto", y dijo que las sospechas recaían sobre varias personas. El Ministro hizo esta afirmación en una rueda de prensa que convocó para responder a la denuncia que había hecho El Tiempo días antes en el sentido de que el narcotraficante Diego Montoya, del cartel del Norte del Valle, tenía fichas en el Ejército con el fin de reclutar militares para su cuerpo de seguridad personal.

La infiltración de la mafia en el corazón del Ejército es el más reciente episodio de una serie de hechos que han golpeado a los militares en los últimos meses por cuenta de investigaciones de la Fiscalía y la Procuraduría. Sumado al escándalo por los falsos positivos y a las denuncias de tortura, por lo menos 10 decisiones de los órganos de control comprometieron entre junio y julio a militares que fueron sancionados o terminaron en la cárcel (ver recuadro).

Por esos mismos días, el presidente Uribe hizo dos visitas a Estados Unidos para darle un empujón al TLC frenado por los demócratas, y allí tuvo que oír reclamos de funcionarios de la Casa Blanca y de miembros del Congreso por los resultados del Plan Colombia, al que ya le habían congelado 55 millones de dólares por problemas de derechos humanos.

Este tema quedó contenido en una carta que congresistas demócratas le enviaron a finales de junio a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, en la que le expresaban su inconformidad por los resultados del Plan Colombia: "No hay avances suficientes en investigar, suspender  y enjuiciar a miembros de las Fuerzas Armadas denunciados en forma creíble por cometer violaciones a los derechos humanos o por haber instigado y secundado a organizaciones paramilitares".

No obstante que algunos logros de la política de Seguridad Democrática sacan la cara por la Fuerzas Militares, pues se ha registrado una disminución importante en el número de homicidios, ataques a poblaciones, voladura de oleoductos y torres de energía, secuestros y extorsiones, lo cierto es que las Fuerzas Armadas en general y sus comandantes en particular parecen estar atravesando por una etapa difícil porque la ciudadanía se muestra cada vez menos tolerante con sus fallas y excesos, y porque hasta ahora, aparte de algunos mandos medios, no han cogido a un solo pez gordo de las Farc o del Eln que puedan mostrar como trofeo. Según Gallup Poll, la imagen favorable de las Fuerzas Militares bajó de 78% en abril a 73% en julio, y la negativa subió de 17% a 23%.

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