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Intimidaciones y amenazas
Por declararse víctima de las Auc y denunciar la apropiación violenta de las tierras de los campesinos por parte de los jefes desmovilizados, Yolanda Izquierdo, líder comunal de Córdoba, fue asesinada. Con ella son ya son 7 los líderes muertos por pretender que jefes paramilitares cumplan con las exigencias de la Ley. El objetivo era acallar a las otras víctimas.
Los crímenes están impunes pese a que ocurrieron después del desarme de las Auc y lo peor es que las amenazas continúan y en la Fiscalía hay más de 160 denuncias de otras víctimas. Por preguntar dónde están sus muertos y desaparecidos son perseguidas, como se hizo evidente en Medellín durante la versión libre del ex jefe paramilitar Fredy Rendón, El Alemán. Marchas de desmovilizados intimidaron a las víctimas. Y no sólo eso, durante las versiones de otros jefes, las víctimas fueron grabadas durante una protesta pacífica.
"Ha habido intimidaciones, amenazas y asesinatos y eso es una alarmante respuesta al movimiento de las víctimas -asegura Sergio Caramagna, jefe de la Misión de Apoyo de la OEA-.Esto afecta enormemente el proceso de paz porque tenemos por delante un movimiento gigante de víctimas que lo que requieren es respeto y protección. El Estado colombiano debe tomar medidas".
María Helena Toro, una de las fundadoras del movimiento Madres de la Candelaria, pide que le digan dónde están cinco familiares desaparecidos por los paramilitares desde hace una década. Para hacerse oír tuvo que unirse a otras familias para gritar todos los miércoles en el Parque Berrío de Medellín: "¿Dónde están, dónde están?". Pese a que el jefe desmovilizado Diego Fernando Murillo, Don Berna, se comprometió a informarle qué pasó con tres de ellos, sigue sin saber. "Después de mucho rogar pude ir a la cárcel de Itagüí para que, de frente, Don Berna, Mancuso, El Alemán y Ramón Isaza me dijeran qué ocurrió".
Espera que le indiquen dónde están enterrados Juan Carlos Ortiz, Claudia Helena Orrego y Mercedes Toro. No sabe qué pasó con su hijo Franklin y su amigo Guillermo Serna. "Me dan la verdad por partecitas -dice-. Don Berna dice que de pronto me responde El Alemán, pero eso es uno como rogando para que le digan las cosas". Y agrega: "Por eso tenemos que seguir pidiendo respaldo de la sociedad aunque en el Congreso no les importe. Las víctimas no nos callamos porque si nos dejamos intimidar qué sentido tendría todo este esfuerzo que estamos haciendo".