López el constitucionalista

Desde joven fue un apasionado por los libros y los tratados de Derecho Constitucional. Foto: Archivo Cambio

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UNA DE LAS facetas poco conocidas del ex presidente López Michelsen es la de cultor, investigador y maestro del Derecho Constitucional. Su periplo vital no fue el del político tradicional que comienza una carrera en el concejo municipal y termina en la Presidencia de la República, luego de haber sido diputado, representante a la Cámara y senador. No se dedicó a cultivar con paciencia una clientela que por gratitud lo llevara al solio de Bolívar. Llegó un poco tarde a la política electoral por la vía de la academia y de la agitación de ideas. Fue el más joven profesor de Derecho Constitucional en la década de los 40 en la Universidad Nacional.

Uno de sus discípulos, Carlos Restrepo Piedrahita, es hoy tal vez el más versado constitucionalista en América Latina. En esos años y como resultado de la investigación y de la controversia con sus alumnos -algo que siempre le apasionó- salieron sus libros Introducción al estudio de la Constitución colombiana, La estirpe calvinista de nuestras Instituciones y Cuestiones colombianas, que siguen siendo textos clásicos en los estudios constitucionales en el país.

Cuando desde su obligado exilio en México comenzó sus luchas contra las instituciones del Frente Nacional -particularmente la antipática alternación en la Presidencia de la República-, acudió a sus antiguos discípulos de la Nacional  para convertirlos en voceros de la nueva corriente que luego se transformaría en el Movimiento Revolucionario Liberal, MRL. La gran mayoría de sus agentes departamentales eran abogados, juristas, constitucionalistas, que de alguna manera seguían bajo su tutela intelectual. Fue la academia, la controversia de las ideas, lo que finalmente lo llevó al terreno de la lucha electoral. Algunos veían en los comienzos de su carrera la imagen de un riguroso profesor distraído en los avatares electorales.

Es poco conocida su participación en la Comisión Paritaria de Reajuste Institucional, que en 1957 preparó las normas plebiscitarias. Allí planteó -sin éxito, como tantas otras veces en su vida-, la necesidad de introducir el "derecho de amparo"-que había conocido en México- para la protección de los derechos fundamentales. Es el más claro antecedente de la tutela, figura que se considera la más sólida conquista de la Constitución de 1991. Vale la pena recordarlo ahora, cuando hay quienes consideran que la tutela fue una novedad que sólo surgió del caletre de los iluminados constituyentes del 91.

Además, apoyó al maestro Echandía  -por quien sentía un profundo respeto intelectual- en la idea de crear desde entonces la Corte Constitucional para reemplazar el sistema de control constitucional en la Corte Suprema de Justicia.

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