(Página 1 de 3)
DISCREPAR DE LA verdad oficial, encontrar el lado oculto de las cosas, aproximarse a los problemas con enfoque original, polemizar y presentar propuestas audaces, fueron los criterios que Alfonso López Michelsen utilizó como intelectual y dirigente político, como jefe de la oposición, también como gobernante. Ese temperamento y esa manera suya de hacer las cosas explican, en buena medida, su ingreso a la política y la fundación del MRL.
Entre 1949 y 1957 desaparecieron las instituciones republicanas y el Estado de Derecho. El Congreso fue cerrado por Ospina. En las presidenciales de 1950 sólo se presentó como candidato Laureano Gómez. Rojas Pinilla se tomó el poder en 1953. Una Asamblea Constituyente de bolsillo le prorrogó el "derecho" a ejercerlo hasta 1962. En mayo del 57 Rojas se fue y "encargó" del mando a una Junta Militar. El ordenamiento jurídico fue sustituido por legislación de emergencia expedida con base en las facultades del estado de sitio.
La Junta, integrada por cuatro generales y un contralmirante, decidió, por una de esas paradojas de nuestra vida pública, reordenar institucionalmente al país y acabar con el pandemonio que habían creado los civiles. Encontró que "uno de sus deberes fundamentales (era) tomar todas las medidas conducentes a un rápido y seguro retorno a las tradicionales instituciones democráticas (y al) necesario tránsito del Gobierno hacia los cauces normales". Para lograrlo, creó la Comisión Paritaria de Reajuste Institucional con los ex presidentes de la República y destacadas figuras -Guillermo León Valencia, Carlos Lleras, José Antonio Montalvo, López de Mesa, Gilberto Alzate y Alfonso López Michelsen-.
La Comisión encontró la fórmula que permitió hacer el "reajuste" buscado y terminar la guerra civil liberal-conservadora que había causado 300.000 muertos. Esa fórmula fue el plebiscito que el pueblo aprobó el 1º de diciembre de 1957 y que puso "en pie de igualdad" a los partidos tradicionales: ordenó la paridad entre liberales y conservadores en todas las corporaciones públicas -concejos, asambleas y Congreso- y el Ejecutivo -gabinete ministerial, gobernaciones y alcaldías-. Del acuerdo político que el plebiscito volvió norma constitucional no hizo parte la Presidencia de la República porque no se dispuso que correspondiera a uno u otro partido, ni que fuera ejercida de manera alternativa.Se entendió y dijo, que el pueblo decidiría libremente en las urnas a qué partido la otorgaría cada cuatro años. Se agregó que la paridad institucionalizada evitaría la hegemonía y los abusos que pudieran intentar los partidos.
De ese acuerdo político hacía parte la candidatura de Guillermo León Valencia para el periodo 1958-1962. Pero la división conservadora -laureanistas vs. ospinistas- y el peso político de Alberto Lleras dieron al traste con la candidatura conservadora. En la opinión se impuso la de quien era un hecho en la conciencia nacional: Alberto Lleras, elegido como primer Presidente del Frente Nacional, que fue el nombre dado al sistema y la forma de gobierno que organizó el plebiscito.