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La reincorporación del MRL al Partido Liberal no se produjo, como torpemente se afirma, por el nombramiento del Compañero Jefe como primer gobernador de Cesar, sino por la vía de incorporar a la Constitución la mayor parte de las reformas políticas que proponía el movimiento disidente. Buena parte de la Reforma Constitucional de 1968 es producto de ese acuerdo. Basta recordar figuras como la emergencia económica, el fortalecimiento de la planeación, el famoso artículo 32 sobre la política de "ingresos y salarios", o el mandato de ese mismo artículo en el sentido de que los planes desarrollo económico y social debían tener como objetivo el mejoramiento armónico de las clases sociales, en particular de las clases proletarias.
Durante el famoso debate adelantado contra la administración Lleras Restrepo por el recientemente fallecido Nacho Vives, mostró en un célebre discurso en el Senado como canciller, que además era experto en derecho probatorio. Allí, recurriendo al conocido vallenato La gota fría, dejó sin piso las acusaciones del controvertido senador del Magdalena.
Como gobernante y en su condición de constitucionalista sacó adelante, en 1977, una reforma a la Carta Política encaminada a modificar dos títulos de la Constitución que tenían que ver con el régimen departamental y municipal y con la administración de Justicia. Un fallo infortunado de la Corte Suprema de Justicia, el 5 de mayo de 1978, sepultó la propuesta. ¡¡¡Cuántos desbarajustes constitucionales nos hubiéramos evitado si se le hubiese hecho caso a López en ese momento!!!
Irónicamente, la misma Corte que había atajado la pequeña constituyente con el argumento de que la Constitución solo podía reformarse por el Congreso, terminó avalando en 1990, por un decreto de estado de sitio, que se pudiera reemplazar todo el mecanismo constitucional ordinario de reforma. López Michelsen me acompañó en el concepto que emití entonces como procurador general, oponiéndome a lo que él y yo considerábamos como una especie de mini golpe de Estado constitucional.
Sus "opiniones constitucionales" -para utilizar la expresión del libro del profesor López de Mesa- siguió expresándolas en libros, artículos, prólogos, y a través de ellas criticó muchas de las exageraciones de la Constituyente. Su intervención logró matizar el propósito de los constituyentes de darle un golpe de Estado al Congreso para hacerse elegir ellos mismos. No sobra recordar que una constituyente elegida por menos de tres millones de ciudadanos revocó un congreso en cuya integración habían participado ocho millones de colombianos. Durante la administración Pastrana evitó que una propuesta inicial del mandatario para revocar el Congreso por actos de corrupción atribuibles a su propia bancada, terminara en la propia revocatoria de su mandato. Fue siempre fervoroso partidario de la creación de la Corte Constitucional.