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Nuevos bríos
A juzgar por las recientes manifestaciones en diferentes ciudades, el movimiento estudiantil parece haber recuperado los bríos perdidos. No parece coincidencia que la Universidad del Tolima esté en paro, que la del Cauca haya suspendido clases tras la movilización de cientos de alumnos, que la Nacional de Bogotá enfrente dificultades similares, que en Medellín, Bucaramanga y Manizales los estudiantes hayan salido a protestar, que en solo Bogotá 32 colegios públicos hayan sido tomados por los estudiantes en las jornadas de mayo. Y lo nuevo es la participación de estudiantes de bachillerato.
Sin embargo, hay quienes sostienen que esto no significa el resurgimiento del movimiento estudiantil. Creen, más bien, que se trata de una movilización manipulada, no espontánea. "Los jóvenes no tienen mucho protagonismo -asegura Murillo-. Parece más bien instrumentalizados por los maestros que intentan usarlos para validar sus demandas". Opinión que comparte la concejala de Bogotá Lariza Pizano: "Creo que hay mucha manipulación en todo esto, producto de la confusión de muchos".
La Defensoría del Pueblo, que adelanta un trabajo de acompañamiento permanente de las marchas, cree que el problema no se puede ver en blanco y negro. "Así como asisten grupos de escolares conscientes de su objetivo, que se hacen respetar y son claramente identificables, hemos visto cómo muchos menores son manipulados por grupos universitarios para enfrentarlos con la Policía", dice Ascanio Tapias, coordinador del grupo de acompañamiento.
Jorge Jaime, estudiante de 27 años de la Universidad Nacional, opina que no son manifestaciones inducidas por ningún sector político en particular. "Lo que hay es un sentir nacional, pero el Gobierno no oye porque es de palo y tiene orejas de pescado". Y la estudiante de Derecho Cristina Castro piensa que hoy "los jóvenes participan de manera distinta a otros movimientos estudiantiles como el de la Séptima Papeleta".
Jesús Alejandro Villa, politólogo de la Universidad Nacional, argumenta que los jóvenes no están simplemente en plan de protesta, de perder clase o de recocha. "Creo que cuando un joven trata de defender derechos como el de la educación es porque tiene un proyecto de vida en el que continuar con sus estudios es importante".