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El desencanto del estudiantado crecía y en 1957, cuando el general Rojas expresó su intención de atornillarse al poder y los dirigentes de los partidos tradicionales y las jerarquías de la Iglesia organizaron un paro cívico para derrocarlo, fue clave el movimiento estudiantil que, tal vez sin proponérselo, se había convertido en uno de los mayores contrapesos de la dictadura.
Reformas y la Séptima Papeleta
En las décadas siguientes y bajo la influencia de la revolución cubana, la guerra de Vietnam y la revuelta estudiantil de 1968 en París, rebrotó el movimiento estudiantil. En universidades como la Nacional y la UIS se formaron los primeros cuadros políticos que dieron origen al Movimiento Obrero Estudiantil por Colombia, el Eln y el Frente Unido, al lado del padre Camilo Torres. De allí surgió una generación de líderes universitarios que acabaron sacrificados en la lucha armada, como Jaime Arenas, uno de los más destacados dirigentes estudiantiles de la década, asesinado en Bogotá por el Eln en 1972.
Los años 70 y 80 fueron más de agitación sindical que de protesta estudiantil, pero en 1989 esa apatía se vio sacudida por el asesinato de Luis Carlos Galán. Surgió entonces la propuesta de un plebiscito para convocar una Asamblea Constituyente que buscara una salida a la crisis institucional creada por la amenaza del narcotráfico. Un grupo de estudiantes propuso la recolección de miles de firmas para darle piso a la iniciativa.
"Los jóvenes fueron protagonistas de la conformación del movimiento estudiantil Todavía podemos salvar a Colombia, que promovió la Séptima Papeleta", coinciden en afirmar los politólogos Gabriel Murillo y Rubén Sánchez. Por su parte, el ex ministro Rafael Pardo escribe en su libro De primera mano: "Los estudiantes lideraron, desde la sociedad civil, este proceso de movilización al que se sumaron sectores de los partidos políticos y de medios de comunicación".
No obstante, tanto Murillo como Sánchez coinciden en que "la fuerza con que comenzaron esta labor política no se mantuvo y la participación estudiantil en la política retomó su acostumbrada parsimonia".