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En los años 20 tuvo lugar un resurgir del movimiento estudiantil inspirado en el Manifiesto de los Estudiantes de la Universidad de Córdoba, Argentina, divulgado en la revista Universidad dirigida por el maestro Germán Arciniegas. Era una propuesta para incluir a estudiantes y profesores en el gobierno de las universidades, para que la asignación de cátedras y cargos docentes se hiciera por concurso y no a dedo, por la defensa de autonomía universitaria y la libertad de cátedra, entre otras cosas. En Colombia, los estudiantes buscaron, además, acabar con el monopolio de los conservadores y de la Iglesia en la educación superior. Fue una década de agitación general que pasó a la historia por la huelga de los trabajadores de la United Fruit en 1928, que terminó en la masacre que García Márquez inmortalizó en Cien años de soledad.
Al año siguiente, el 8 de junio, en una manifestación para conmemorar la masacre y protestar por el nombramiento como Jefe de la Policía de Bogotá del General Cortés Vargas, responsable de la matanza, fue muerto un estudiante de la Universidad Nacional: Gonzalo Bravo Pérez. "Bogotá toda condujo los despojos de Gonzalo Bravo caminando en silencio -escribió entonces el maestro Arciniegas-. Había algo más que las seis tablas de pino pintado: sobre ellas, una bandera de seda. Con sus colores vivos, sin crespones, oro escarlata, esmalte azul: una insurrección. Claro: detrás de la Universidad marchaba la República".
Desde entonces, el 8 de junio se convirtió en fecha para recordar a los mártires estudiantiles, que habrían de aumentar el 8 y 9 de junio de 1954 durante la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla. Para conmemorar el asesinato de Bravo, los estudiantes organizaron una marcha pacífica hasta el palacio presidencial. Durante el recorrido hubo escaramuzas con la Policía pero llegaron hasta el centro y, concluido el acto, cuando los estudiantes estaban ya de regreso en la Ciudad Universitaria apareció la Fuerza Pública y disparó. Allí cayó Uriel Gutiérrez.
Al día siguiente, por primera y única vez 10.000 estudiantes de la Javeriana, Andes, Rosario, Gran Colombia, Externado, Nacional, América y algunos de bachillerato se unieron en una protesta por el hecho trágico. La marcha avanzó hasta el cruce de la calle 13 con carrera 7ª, donde apareció tropa para impedir el paso. Los estudiantes se sentaron en la calle mientas sus líderes intentaban comunicarse con el entonces ministro de Gobierno Lucio Pabón Núñez. Entonces, por la calle 12 aparecieron refuerzos militares. De repente, sonaron descargas de fusil: nueve estudiantes cayeron sin vida y cerca de 50 quedaron heridos. Fueron declarados "héroes de la Democracia".
El Gobierno atribuyó la tragedia a una maniobra de comunistas y laureanistas. Eran tiempos de la guerra fría y del macartismo, pero también el principio del fin de la luna de miel del Gobierno con la sociedad civil que había visto en el General una posibilidad de superar la violencia política.