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Por todo lo anterior, según la propuesta de De la Espriella, en manos del Gobierno, el delito político no sólo sería indultable, sino que no supone la pérdida de derechos políticos. Una solución aún más benéfica para los congresistas detenidos que la que lanzó al aire el Gobierno hace más o menos 15 días, que contemplaba la muerte política.
Pero ese no es el único elemento de la estrategia. CAMBIO estableció que, en caso de encontrar obstáculos, hay varios planes alternativos. El primero es aumentar la presión contra el Gobierno, a través de declaraciones contra algunos de sus miembros, comenzando por Francisco Santos quien recibiría nuevas andanadas. "La intención es golpear a alguien cercano a Álvaro Uribe y nadie es mejor candidato que su Vicepresidente. Sería una demostración de fuerza evidente para lograr que el Gobierno se pliegue a los deseos de darles a los detenidos una salida jurídica", aseguró un interlocutor de los presos de La Picota.
Otra opción es buscar que la Corte Suprema acepte el cambio de tipificación de los delitos, pero a pesar de todos los intentos formales e informales el alto tribunal se ha mantenido incólume. Debido a ello existe la tesis de presentar una tutela en la Corte Constitucional, por lo cual el próximo retiro de uno de sus magistrados y la elección de su reemplazo han despertado toda la atención de los abogados de los detenidos.
Ante la evidente presión de paramilitares y parapolíticos, la gran inquietud es la actitud del Gobierno. Para los más suspicaces, la propuesta presidencial de la excarcelación que comenzó con los guerrilleros de la Farc sería una prueba de que la Casa de Nariño ha empezado a ceder ante el chantaje. "¿Si Álvaro Uribe está dispuesto a liberar a varios de sus más encarnizados enemigos, como ocurre con los guerrilleros de las Farc, por qué no estaría dispuesto a liberar a quienes le acompañaron en política y lo podrían enredar?", se preguntó la semana pasada un senador liberal.
Sin embargo, eso es confundir peras con manzanas, alegan en el Gobierno. "El Presidente está convencido de que esta es la manera de revelar la verdad, no de ocultarla. No se trata de evadir la justicia, sino de fortalecerla", sostuvo un asesor presidencial.