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La reacción inicial de los políticos detenidos fue de silencio total, silencio que rompió el ex senador Álvaro Araujo cuando dijo: "A estas alturas, yo ya no sé qué es mejor o peor para nosotros". Pero según visitantes asiduos de Itagüí y La Picota, el senador Miguel de La Espriella, el mismo que reveló la existencia del Pacto de Ralito, sí creía saber que era la mejor y por eso se dio a la tarea de convencer a sus compañeros de que había llegado la hora de mover fichas con el Gobierno, porque era evidente que la Corte estaba decidida a seguir adelante con el proceso y a no dar marcha atrás en sus decisiones.
De La Espriella, quien pocos días antes de ir a prisión había visitado la Casa de Nariño para llevar un mensaje similar de Mancuso --interpretado por altos funcionarios del Gobierno como una amenaza velada de chantaje-- les dijo que él mismo podría subirle la velocidad a su ventilador y contar, por ejemplo, que habría sido testigo de uno de los encuentros del hoy vicepresidente Francisco Santos con Carlos Castaño, para hablar sobre la creación de un bloque de las Auc en Bogotá. Y Santos fue, precisamente, uno de los principales blancos de ataque de Mancuso, que convirtió la versión libre en una catapulta de acusaciones contra terceros.
El libreto de 'Báez'
Abogados que siguen de cerca los procesos contra los congresistas detenidos por presuntos nexos con paramilitares, aseguran que Ernesto Baez, el locuaz y controvertido ex vocero político de las Auc, estaría preparando un libreto con acusaciones similares a las que ha hecho Mancuso, y que las lanzaría si el día fijado para dar su versión libre ante la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, el Gobierno no ha dado señales de que está buscando salidas políticas a un proceso que hoy está completamente judicializado.
¿Ha recibido algún funcionario del Gobierno amenazas de chantaje? La respuesta podrían darla tres altos funcionarios que visitan con cierta asiduidad La Picota: el ministro del Interior Carlos Holguín Sardi, su secretario privado José Ignacio Burgos, y el viceministro de Justicia Guillermo Reyes.
Reyes le confirmó a CAMBIO que ha visitado entre 12 y 15 veces la cárcel, pero aseguró que sus gestiones han tenido que ver estrictamente con las funciones de su cargo. "Deben estar libres de suspicacias, pues lo que he recibido son quejas que se refieren a las malas condiciones en las que se encuentran: malos olores por filtraciones de aguas negras, pulgas y otras incomodidades -afirmó--. No han hablado sobre ninguna suerte de salvavidas jurídico".