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LOS QUE DICEN NO.En la otra orilla estarían Carlos Mario Jiménez (Macaco), Ramiro Vanoy (Cuco Vanoy) y Edward Cobos (Diego Vecino), quienes se muestran escépticos en torno a los beneficios de adoptar una estrategia de choque como la que planean los otros comandantes y son partidarios de manejar las cosas con más calma y cuidar hasta donde sea posible la espalda de quienes colaboraron con la organización en sus zonas de influencia.EL INDECISO. Diego Murillo (Don Berna) empieza a cambiar de opinión. Estaba en desacuerdo en prender el ventilador pero ahora considera la opción de contar muchas cosas.
LA CUOTA BANANERA
Todo indica que en la versión libre que Salvatore Mancuso debe rendir el martes 15, el gremio de los bananeros será uno de los primeros salpicados. El jefe paramilitar no sólo confirmaría -y agregaría detalles nuevos- sobre un hecho ya conocido, aceptado, fallado y condenado como es el de la multinacional Chiquita Brands. En esta ocasión también implicaría a Dole, la multinacional que tiene cerca del 25% del comercio internacional del banano y cuyas ventas superan los 1.300 millones de dólares al año. La compañía se abastece de plantaciones propias y de aquellas en las que tiene participación en Costa Rica, Guatemala, Honduras, Ecuador y Colombia.
No es la primera vez que Dole está en la mira. La multinacional fue denunciada hace varios años por una coalición de 70 sindicatos y organizaciones de defensa de derechos humanos por abusos contra los trabajadores de América Latina. No obstante, de confirmarse que tuvo un papel preponderante en la financiación de grupos paramilitares podría ser acusada de violar las leyes anti terroristas de Estados Unidos, expedidas después del 11 de septiembre de 2001.
Por otra parte, todo indica que Banacol, la empresa que adquirió los activos de Chiquita Brands cuando esta salió del país en 2004, tampoco escapará a la confesión de Mancuso. Sobre ella también pesan acusaciones que la comprometen con pagos por servicios de seguridad del jefe paramilitar conocido como El Viejo -hoy preso- que controlaba la zona de Turbo.
En un artículo de portada publicado en febrero de 2005 bajo el título La cuota bananera, CAMBIO reveló casos de representantes empresarios bananeros que, apoyados por huestes de El Viejo, obligaban a pequeños productores de plátano a pagar cuatro millones de pesos mensuales por hectárea cultivada. Documentos contables muestran que los descuentos correspondientes a estos pagos eran hechos en el momento en que los productores más grandes compraban el banano para revenderlo a Banacol.