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Lo que viene
Cualquiera que sea la causa para que Mancuso anuncie su destape, lo cierto es que Colombia enfrenta un camino nuevo. Muchos colombianos, particularmente en las grandes ciudades, están a punto de descubrir que buena parte de las afirmaciones que parecían descabelladas, resultaron ciertas. Es decir, que con la complacencia de las autoridades locales, regionales y el apoyo de parlamentarios y empresarios, grandes extensiones del territorio estuvieron sometidas al poder de los paramilitares que lograron infiltrar a sus fichas en los más diversos estamentos. Además que esta alianza implicó el exterminio de miles de personas y el desplazamiento de cientos de miles, todas por cuenta de una espiral de violencia sin control.
Que la verdad, por dura que sea, es la que más le conviene a cualquier sociedad, es un concepto en el que están de acuerdo quienes han estudiado genocidios que enlutan a la humanidad. Desde Ruanda hasta Argentina, pasando por la antigua Yugoslavia, el conocimiento de lo ocurrido es condición básica para que un país pueda cerrar las heridas, perdonar, castigar y seguir hacia adelante.
Si eso es lo que está a punto de ocurrir en Colombia, es algo que sólo el tiempo dirá. Pero lo que resulta evidente es que en la anunciada declaración de Salvatore Mancuso hay mucho más que las palabras de un criminal sanguinario cuyas acciones horrorizan, aún en un país supuestamente curtido por la violencia. Lo que está en juego, en último término, es identificar a los culpables para demostrar que los violentos no tienen posibilidad ni futuro. Así mismo, que quienes siguen empeñados en sembrar la muerte, como las Farc o las Águilas Negras, tampoco tienen espacio en un país que, a punto de cumplir dos siglos desde su primer grito de independencia, todavía hace valer de vez en cuando el remoquete de la Patria Boba.
ITAGÜÍ POR DENTRO
LOS DECIDIDOS. Aún cuando los jefes paramilitares coinciden en los reparos contra el Gobierno y sus antiguos aliados, en la cárcel de Itagüí es fácil detectar dos tendencias sobre lo que deben hacer en el futuro inmediato: la primera, revelar toda la verdad y echar al agua a quienes les ayudaron en el pasado; y la segunda, esperar el paso del tiempo a ver qué pasa y, mientras tanto, culpar a los muertos.
Fuentes bien enteradas de lo que ocurre actualmente en el penal informaron que Salvatore Mancuso, Iván Roberto Duque (Ernesto Báez), Rodrigo Tovar (Jorge 40) y Freddy Rendón Herrera (El Alemán) están de acuerdo en empezar a contar todo y develar en forma paulatina los nombres de los empresarios, dirigentes políticos y miembros de la Fuerza Pública que les ayudaron a expandir el movimiento paramilitar en todo el país. Con todo, los comandantes manejan sus estrategias de manera independiente y dependen de los consejos de sus abogados. Están de acuerdo en contar todo, pero no se sabe cuándo lo harán en realidad.