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En respuesta, Mancuso volvió a los medios, esta vez a través de los micrófonos de la emisora La W, e insistió en que está dispuesto a contar toda la verdad. Y agregó un par de ingredientes como los de aceptar que adelanta contactos con Estados Unidos e Italia (de donde tiene la nacionalidad) con el fin de tener una mayor seguridad jurídica que la que le daría la Ley de Justicia y Paz.
El destape
Frente ante tales anuncios la expectativa en Colombia al cierre de esta edición era inmensa. Pero más allá de lo que Mancuso revele, ya sea a chorro o a cuenta gotas, los seguidores del tema buscaban una razón para explicar la locuacidad de un jefe paramilitar que ya ha tenido roces serios con algunos de sus compañeros de cárcel.
La primera explicación que existe es que todo es una táctica para obligar al Gobierno a hacer menos duras las condiciones de reclusión actuales. Según esa teoría, el chantaje principal radica en que prender el ventilador a todo volumen haría a Colombia ingobernable. Suficiente trabajo tienen ya la Corte Suprema y la Fiscalía para que a la cohorte de sindicados se sumen más parlamentarios, además de empresarios y militares en ejercicio. En conclusión, el mensaje de los paramilitares es igual al de aquel chiste de "hagámonos pasito". Por eso no faltó quien se sorprendiera con la declaración del ministro del Interior, Carlos Holguín, quien el viernes pasado afirmó que el Gobierno estaría dispuesto a revisar las condiciones de reclusión del prisionero o incluso a extraditarlo.
Otra interpretación es que Mancuso tuvo un cambio fundamental en su vida al cabo de su más reciente matrimonio y está realmente herido por la que considera la profunda hipocresía de la clase dirigente que lo aduló durante años y ahora lo desprecia, llamándole criminal. Por tal razón, es el abanderado de una especie de purificación mediante el relato de la verdad, por dura que sea.
Por su parte, Natalia Springer tiene su propia interpretación. "Él se ve como el líder de un proyecto político que concluyó en una negociación política y que puede jugar un papel en el futuro de Colombia", le dijo a CAMBIO y agregó que "desea enviarle un mensaje a la comunidad internacional, pensando que será requerido en el extranjero y por tal motivo no va a quedarse como un paria".