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Un día después, el martes 8, el turno fue para la analista y académica Natalia Springer, quien ha sido implacable en sus columnas con las atrocidades de las autodefensas. "Yo no he venido a que me cuente secretos, ni a promover escándalos. Mi oficio es llevar a criminales que atentan contra la humanidad, como usted, ante la justicia y asegurar que pagarán por lo que han hecho", le dijo a Mancuso la experta internacional, según lo contó en una edición extraordinaria del periódico Un Pasquín.
Pero esa rivalidad acabó facilitando el diálogo. A lo largo de ocho horas en las que estuvo acompañado de su esposa y en la relativa privacidad de su celda sin ningún otro paramilitar presente, Salvatore Mancuso fue mucho más incisivo, pues citó nombres, exhibió pruebas y entregó grabaciones que demuestran que las Auc controlaron de hecho vastas zonas del país con el conocimiento y la cooperación de los poderes locales y algunas autoridades nacionales.
Afirmaciones como la de involucrar a Dole, la multinacional de las frutas, en lo ocurrido en la zona bananera de Urabá, fueron sustentadas con documentos (ver recuadro). También sostuvo que 25 de 28 alcaldes del departamento de Córdoba diseñaban los planes de desarrollo en coordinación con los paramilitares, con el objetivo de obtener recursos del presupuesto para financiar sus actividades. Igualmente, citó casos como el del departamento del Casanare que mediante convenios con la Universidad de Cartagena le habría entregado fondos a las Auc (ver recuadro).
Y ahí no se detuvo. Uno de los momentos de mayor exasperación fue cuando relató las relaciones de la clase política con la organización ilegal. "Los senadores, alcaldes, gobernadores y representantes que han sido llamados por la Justicia mienten al asegurar que fueron forzados a atender estas reuniones", dijo con vehemencia. Al respecto insistió en que una tercera parte de los congresistas en ejercicio tendrían relaciones con las Auc y que está dispuesto a dar más nombres.
En lo que tiene que ver con los empresarios tampoco se quedó atrás. Para comenzar, afirmó que cuando era presidente de Fenalco, el ex ministro del Interior y actual embajador en Roma, Sabas Pretelt "vino a vernos en nombre de los industriales de este país". Así mismo, señaló que fueron representantes del sector privado quienes les mostraron las ventajas de involucrarse con el narcotráfico, para sostener el costo de la guerra. Una vez más, Mancuso mencionó nombres propios que estaría dispuesto a compartir con la Fiscalía.