Habla Michael Shifter, vicepresidente del centro de estudios 'Diálogo Interamericano'.
Considerado como el principal experto sobre Colombia en Washington, Michael Shifter habló para CAMBIO.
CAMBIO: ¿Ha cambiado la percepción de Colombia en Washington?
MICHAEL SHIFTER: Desde hace tiempo ha habido especulaciones o sospechas sobre los lazos entre sectores de la clase política colombiana y grupos armados como las fuerzas paramilitares, los cuales están respaldados para impulsar el lucrativo tráfico de drogas. Que tales lazos hayan salido ahora a la luz pública, gracias a los medios y a la Fiscalía General de la Nación y que el escándalo haya aumentado de tamaño, han reforzado esa impresión. A pesar de que todavía no está claro qué tan lejos y qué tan altos van esos vínculos, las revelaciones son preocupantes para quienes apoyan al gobierno de Uribe en Washington y le han dado munición a sus detractores. Las revelaciones equivalen a una "verdad incómoda" que políticamente es difícil enmarcar en términos positivos.
¿Ve más difícil que sean aprobados el TLC y el paquete de ayuda?
La aprobación del TLC por parte de Congreso sería difícil incluso bajo circunstancias más favorables. Los demócratas, que ahora lo controlan, son reacios a respaldar acuerdos que son fieramente contrarios a los sindicatos, un reducto demócrata clave. Aunque Colombia ha hecho grandes avances en mejorar su seguridad y hacer crecer su economía, el cada vez más grande escándalo de la parapolítica hace que aprobar el TLC sea todavía una lucha más cuesta arriba. El paquete de ayuda es otra cosa. Aunque seguramente será modificado en algunos aspectos, dándole mayor apoyo al desarrollo social y menos a la seguridad, y quizás con una cuantía menor, los demócratas no querrán ser vistos como débiles en la lucha contra las drogas o el terrorismo. Las decisiones sobre el TLC y el paquete de ayuda reflejan las realidades políticas para las elecciones tanto a la Presidencia como al Congreso en el año 2008. Los demócratas quieren tomar posiciones fuertes sobre los pactos comerciales negociados por los republicanos pero no quieren ser vulnerables a acusaciones sobre que no les preocupa la agenda de seguridad nacional.
¿Cree que la decisión de Álvaro Uribe de ir a Miami a poner la cara fue la adecuada?
Uribe nunca ha sido una persona que se empequeñezca cuando tiene presión encima o que le haga el quite a responder a acusaciones serias. Su decisión de ir a Miami es comprensible pero gana poco cuando ataca verbalmente a sus críticos más duros. En cambio, Uribe debería concentrarse en los pasos que está tomando para enfrentar una situación que, como él mismo reconoce, es bastante seria. La pregunta, por lo tanto, no es si Uribe viene o no a los Estados Unidos sino más bien con qué tono y espíritu decide responder el desafío.
¿Cómo se enmarca lo ocurrido dentro del clima político en Estados Unidos?
Podemos no estar todavía en un año electoral, pero la campaña ya está en camino de una manera bastante intensa. Ese contexto tiende a resultar en mayor cautela, razón por la cual Gore, quien en teoría todavía está analizando otro intento para aspirar a la Casa Blanca, tomó la decisión que tomó. Mucho de lo que pase desde ahora hasta las elecciones, en noviembre de 2008, a muchos meses de distancia, necesita ser visto y entendido a través de ese lente. Colombia no es Iraq, el tema no es tan prominente y la apuesta no es tan alta para Estados Unidos. Pero es un aliado clave en América Latina y la guerra contra las drogas y el terrorismo en Colombia tiene la suficiente importancia para que los políticos le den peso a las percepciones del público.
¿Qué recomendaciones haría?
En Washington hemos visto más de un escándalo político. La principal lección es limpiar la casa tan rápida y completamente como sea posible. Si la impresión es que la información sale lentamente y el Gobierno aparece reaccionando a cada revelación, eso sólo alimenta las sospechas de que hay más por aparecer. Es mejor sacarlo todo a la luz a pesar de lo difícil que es. Y el Gobierno colombiano necesita ser tan claro como sea posible en comunicar los pasos que está tomando para enderezar la situación. Necesita mostrar que está comprometido con la transparencia y que todos los funcionarios del caso tendrán que responder de acuerdo con la Constitución colombiana.