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UN DICHO POPULAR afirma que nadie es culpable de la familia que tiene, una frase que por estos días es repetida por las personas cercanas al Procurador General de la Nación, Edgardo Maya Villazón. A pocos meses de haber cumplido su sexto año en un cargo en el que fue reelegido, este abogado nacido en Valledupar el 24 de julio de 1951, el mismo día que Simón Bolívar, es la cabeza visible del llamado Ministerio Público, una entidad con más de 3.000 empleados, cuyas funciones constitucionales son: "La guarda y promoción de los derechos humanos, la protección del interés público y la vigilancia de la conducta oficial de quienes desempeñan funciones públicas". Pero la infortunada coincidencia de que su departamento es uno de los epicentros de la parapolítica, sumada a las acusaciones en contra de varios de sus familiares, tienen al Procurador en una posición incómoda.
Descrito como un profesional de primera línea con una prestigiosa trayectoria a sus espaldas, Maya, bachiller del tradicional Gimnasio Moderno de Bogotá y graduado en Derecho de la Universidad Externado de Colombia, ha consolidado un innegable centro de poder en una entidad cuya mención asusta. Y es que una sanción de la Procuraduría, al cabo de las investigaciones del caso, puede acabar de un tajo con la carrera de un alcalde venal o de uno de los cientos de miles de funcionarios del sector central.
¿Sin dientes?
Por ese motivo no falta quienes dicen que los afilados dientes del Ministerio Público son más la excepción que la regla, tanto en el departamento del Cesar, como en la lucha contra el paramilitarismo y en el caso específico de los numerosos familiares y aliados de Maya en los más diversos puestos públicos.
Él lo niega de manera decidida. "Soy el único Procurador en la historia de Colombia que ha tenido que declararse impedido por causa del asesinato de su esposa", responde Maya, mientras golpea suavemente el sillón de su despacho con las manos y recuerda a Consuelo Araújo Noguera, la ex ministra de Cultura asesinada por las Farc. "Aún así, no me he arredrado frente a los grandes retos que me ha impuesto el cargo", agrega.
A su lado, el Viceprocurador, Carlos Arturo Gómez Pavajeau, dice: "Eso es cierto". A continuación muestra un documento donde están relacionados 34 casos de masacres, desapariciones y torturas que llevaron a la destitución de funcionarios que actuaron en complicidad con grupos criminales. "Reto a que me demuestren que hay otra institución que haya hecho más que esta Procuraduría en la lucha contra el paramilitarismo", dice Gómez con vehemencia.