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La mayoría sigue a un líder carismático que busca que sus seguidores construyan una nueva identidad. Esto supone un proceso de adoctrinamiento que se actualiza y reimpulsa con regularidad por medio de prácticas de culto que cohesionan.
A lo anterior se agregan actividades de servicio a la comunidad que implican responsabilidades específicas de los adeptos que, de contera, contribuyen a su autoestima porque son reconocidos y respetados por el grupo.
Éstas, además, incluyen prédica y evangelización como tarea espiritual fundamental con miras al crecimiento de la organización.
En muchos casos, como los de las de iglesias de los congresistas Jimmy Chamorro, Alexandra Moreno Piraquive o Claudia de Castellanos, hay quienes participan en política cuando lo consideran conveniente para sus propios intereses.
En el actual Congreso dos representantes a la Cámara y tres senadores son clasificados como la cuota evangélica en el Capitolio. Y Álvaro Uribe cortejó activamente, tanto en su primera como en su segunda campaña, a los fieles de los movimientos cristianos con constantes apariciones en las más diversas iglesias.
De diezmos e impuestos
Un lado más oscuro es el del inmenso poderío económico de las más diversas sectas cuya fuente principal de recursos son las contribuciones de sus miembros y cuya inspección y vigilancia por parte de entes estatales son mínimas.