(Página 4 de 8)
Pastores de pastores
La existencia de este tipo de pastores o líderes espirituales es vieja. En el siglo XX se remonta a las primeras décadas, cuando William Marrion Branham fundó el movimiento Sanidad Divina, y quien según el Instituto Cristiano de Investigaciones de California, fue el primer estadounidense que se autoproclamó El ángel del Apocalipsis. Vivió su época dorada a finales de los años 40, gracias al poder de masificación de la radio.
En los años 60 y 70 se dio en Estados Unidos el gran florecimiento de los nuevos profetas. "Líderes religiosos mediáticos que terminaron siendo los más influyentes no sólo en sus comunidades, sino en la política -dice el profesor Beltrán-. Entonces aparecieron pastores evangélicos como Jim Bakker, Billy Graham, Jimmy Swaggart, todos con inmensas operaciones televisivas, millones de seguidores y con uno que otro escándalo".
Bakker, por ejemplo, tuvo relaciones con su secretaria Jessica en un hotel en Florida. Ella lo delató y vendió su historia a la revista Playboy. Billy Graham, por su parte, fue protagonista de unas grabaciones en las que él y el entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, hablaban mal de los judíos. Swaggart, a su vez, apareció en fotografías tomadas por él mismo, con una prostituta en New Orleans. Su iglesia, Asambleas de Dios, lo expulsó.
Aparte de los escándalos en que han estado involucrados algunos pastores, hay sectas de sectas. Algunas son destructivas y aniquilan la personalidad de sus miembros. Fue el caso de la secta de Jim Jones, fundador del Templo del Pueblo, y quien el 18 de noviembre de 1978 llevó a sus 919 seguidores --la mayoría marginados y desequilibrados-- reunidos en Jonestown, Guyana, a un suicido colectivo como protesta por la llegada de una comisión del Congreso de su país que le seguía los pasos. De él se dijo que vivía bajo el influjo del LSD y la marihuana.
Se cuecen habas
Como en todas partes se cuecen habas, América Latina ha visto crecer el número de sectas e iglesias --sobre todo en los años 90-- y con ellas el de los predicadores, pastores y líderes espirituales que han reclutado a millones de adeptos. Según el Consejo Evangélico de Colombia, Cedecol, en Colombia hay cinco millones de personas que pertenecen a grupos cristianos evangélicos.