Mercado de almas

Foto: Joana Toro

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El reto es, entonces, para pastores y líderes carismáticos, que acuden a elementos emocionales, poco importantes para la Iglesia tradicional, y cuyo objetivo es lograr la participación y el compromiso alrededor de su liderazgo. "Las iglesias y sectas giran en torno a un líder carismático que maneja un discurso elocuente, demoledor, incisivo, que además tiene el supuesto don de hacer milagros, de hacer sanaciones físicas -dice  William Mauricio Beltrán, profesor de Sociología de la Religión de la Universidad Nacional y autor del libro De microempresas religiosas a multinacionales de la fe-. Son también líderes que usan los medios de comunicación para llegar con mayor efectividad a la gran masa"

La apelación a lo emocional es un mecanismo especialmente útil en situaciones de crisis personal, de conflictos familiares o en un entorno de enfermedad, drogadicción o alcoholismo. El líder canaliza la problemática de los afectados hacia la comunidad que puede ayudar con la acogida que les de, lo cual en la mayoría de los casos es un paso hacia la conversión, algo que para las nuevas iglesias es una especie de destino inevitable, una experiencia que marca el renacimiento a una nueva vida.

El pastor conduce los rituales y ceremonias, legitima las iniciaciones, es el pilar fundamental de la estructura de la iglesia y sus seguidores suelen reconocerle ascendencia y misión directamente encargada por Dios. "Todos esos nuevos profetas se hacen pasar por el Mesías y todos se apoyan en textos bíblicos muy mal interpretados -asegura monseñor Marulanda--. La ignorancia es el caldo de cultivo para el triunfo de los falsos profetas".

Profetas de nuevo cuño que se nutren de personas que han perdido o que buscan un sentido de pertenencia o seguridad; de población marginal, con las necesidades básicas insatisfechas; de gente en busca de respuestas y explicaciones sobre el sufrimiento y la enfermedad; individuos que buscan la posibilidad de una rehabilitación o cura. "Son personas con gran habilidad para reconocer la posibilidad de sugestión de los oyentes -asegura el psiquiatra Mario Alberto Peña García--. Y es importante resaltar que, para la psiquiatría, un cambio del sistema de creencias de una persona, es decir, el cambio de religión, en la mayoría de los casos se asocia con algún problema de la persona en el momento de la conversión, incluso en algunos casos con el inicio de una enfermedad mental".

Para convencer a los adeptos, agrega Peña, "se aprovechan de personas que son capaces de convulsionar o desmayarse al sentir su mano tocar la frente". Y advierte, además, que algunos de esos pastores "tienen sistemas de creencias basados en sí mismos, en sus delirios tanto de grandeza como de mesianismo". Opinión que comparte el salvadoreño Marvin Galeas, especialista en el tema: "En su teología, ellos crean a Dios a su imagen y semejanza, pintan a un Dios y a un Jesús que habla como ellos, come como ellos y se relaciona con ellos, como el ministro con sus fieles -explica--. Así logran que sus adeptos vean muchas veces en ellos a Dios mismo". 

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