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En Colombia el fenómeno puede medirse en cifras. Según el Ministerio del Interior, en abril de 2004 tenían personería jurídica 769 organizaciones religiosas, y hoy el número asciende a 1.170, crecimiento que representa una amenaza para la Iglesia Católica. "En 10 años hemos experimentado un descenso de 10% en el número de católicos", le dijo a CAMBIO monseñor Fabián Marulanda, secretario de la Conferencia Episcopal de Colombia.
Mercado espiritual
Sectas e iglesias representan inconformidad frente a la iglesia mayoritaria y dominante que en Colombia es la Iglesia Católica. Son grupos que se dan a si mismos una estructura y una organización para administrar a los seguidores que se asocian en forma voluntaria y tras una conversión.
Y los hay para todos los gustos y necesidades: desde cerrados y dogmáticos con normas rígidas y exigencias de disciplina y compromiso, hasta muy abiertos y flexibles en materia de reglas y doctrina.
En términos culinarios, en el menú de lo sagrado hay platos distintos para diversos tipos de clientes y todo tipo de chefs. "Hay una gran oferta de religiones y un proselitismo de sectas muy grande y no se puede descartar la agresividad de varios sectores contra nuestra iglesia", asegura monseñor Marulanda.
Las nuevas realidades indican que la Iglesia católica ha perdido el monopolio. Como la religión no puede seguir siendo impuesta, debe ser vendida. Se convierte en un asunto de mercado, el consumidor es libre de escoger en el menú lo que más le satisface, guiado por preferencias y necesidades personales.