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Yo siempre disfruto del tiempo que paso con el presidente Uribe y tuvimos una conversación sincera sobre la situación en Colombia. En particular, le agradecí por asistir a la Iniciativa Global Clinton en septiembre de 2006 en Nueva York. Yo expresé mi apoyo a su continua lucha contra los narcotraficantes y le urgí una resolución a las preguntas planteadas sobre los elementos paramilitares, para que el acuerdo de comercio pendiente entre Estados Unidos y Colombia pueda ser aprobado.
¿Cómo ve la guerra contra el terrorismo?
Tenemos que empezar eliminando células terroristas, frustrando ataques, apresando los líderes de Al Qaeda, e inhibiendo la proliferación de armas peligrosas y de materiales biológicos, químicos y nucleares. Pero también tenemos que construir una sociedad con más amigos y menos enemigos. Vivimos en un mundo interdependiente en el cual no podemos matar, encarcelar u ocupar los territorios de todos nuestros adversarios. Y como hemos visto repetidamente, es mucho más barato hacer amigos que hacer enemigos, combatiendo la pobreza, el cambio climático y el agotamiento de los recursos naturales y promoviendo la salud y educación en los países en vías de desarrollo, y utilizando primero la diplomacia, con el uso de la fuerza como último recurso. Si la gente no considera que sus propias circunstancias están mejorando, si no piensa que sus hijos tendrán una vida mejor que la que ellos tienen, es mucho más difícil mantener el apoyo en cualquier país para el tipo de políticas que nos unirán y nos llevarán a estar más cerca. Creo que hay un consenso general en favor de esto alrededor del mundo. Se podría decir que la ayuda ofrecida a las víctimas del tsunami en el sureste asiático fue la misión militar más exitosa llevada a cabo por Estados Unidos en los últimos cinco años. Tras la desgracia del tsunami, después de la invasión en Iraq, Indonesia fue el único país musulmán del mundo en el cual la opinión sobre Estados Unidos subió en vez de bajar, porque utilizamos nuestro tremendo poder para repartir dinero y medicinas. Esto no quiere decir que el mundo pueda permitirse una actitud ingenua y renunciar a la seguridad. Tan sólo quiere decir que la seguridad no será suficiente (por sí sola) y es muchísimo más barato construir un mundo con más socios y menos enemigos.
¿Cuál debe ser, entonces, la posición de Estados Unidos frente al mundo? ¿Cree que es urgente un cambio?
Durante varios años el punto de vista de Washington, que creo está cambiando ahora, era que como Estados Unidos está en una posición dominante desde el punto de vista económico, político y militar, podíamos utilizar nuestro poder para intentar resolver todos los problemas, derrotar a todos los tipos malos y darle nueva forma al mundo. El problema con esto es que una visión humilde de la naturaleza humana nos dirá que la gente tendrá problemas con nosotros y que tenemos que crear un sistema para solucionar estos retos juntos. Mientras que actualmente estamos desembolsando cientos de miles de millones de dólares pera luchar en guerras, sólo gastamos aproximádamente 25.000 millones de dólares al año en ayuda externa. Esto es a pesar del hecho de que sabemos cómo combatir el sida, la tuberculosis y la malaria, o que podríamos financiar el ingreso a la escuela de 130 millones de niños que no asisten a ella. Además tenemos cómo ayudar a la gente a salir de la pobreza con microcréditos, productividad agrícola mejorada, energía solar y nuevos mercados para comida y bienes producidos localmente. En mi opinión, la mejor forma de crear más amigos y menos adversarios sería incrementar la cantidad que gastamos en ayuda externa a 0,7% de nuestros ingresos, lo cual es la meta internacional. Eso cambiaría la actitud global hacia Estados Unidos y obtendríamos un mejor retorno sobre nuestra inversión.
A su esposa Hillary le gustaría presentarse a la Presidencia. ¿Cómo ve sus posibilidades? ¿Y a sus rivales?
Estoy muy contento de poder apoyar a Hillary. Creo que puede ganar y no me cabe ninguna duda de que si gana, será una gran Presidenta.
Una última pregunta, no sin antes agradecer que haya aceptado responder este cuestionario: ¿aún conserva la pulsera tricolor que le dieron en su visita a Colombia en el año 2000? ¿Le gustaría otra nueva?
Todavía la tengo y la llevo. Tiene un significado especial para mí y no querría otra hasta que ya no pueda llevar esta.