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ALFREDO GÓMEZ, PRESIDENTE DE LA SALA PENAL DE LA CORTE
CAMBIO: A medida que transcurre el tiempo sin que la situación jurídica sea definida, en algunos sectores de opinión crecen las suspicacias sobre un posible tratamiento preferencial para los senadores Araújo, Maloof y otros de sus colegas...
ALFREDO GÓMEZ: No hay lugar para dudas ni suspicacias. Para nosotros en la Corte Suprema de Justicia Álvaro Araújo o Dieb Maloof son, a la luz del proceso, exactamente iguales a todos los demás procesados. Sin embargo, Jairo Merlano y Erick Morris, por ejemplo, vieron definida su situación jurídica muy rápido. Araújo y los demás pueden asistir casi a diario a diligencias, interrogar testigos y pedir pruebas. ¿No son esas garantías especiales? Primero, hay que tener en cuenta que el proceso comenzó en realidad el 4 de septiembre de 2003, cuando la Fiscalía nos remitió copias de algunas de sus actuaciones y nos hizo llegar la declaración del famoso testigo Jairo Castillo Peralta. Aunque la situación jurídica de los congresistas Morris, Merlano y Álvaro García se resolvió dentro del término de los 10 días siguientes a sus indagatorias, ya la Corte disponía de importantes elementos probatorios. En los demás casos, han transcurridos 27 días hábiles desde que terminaron las indagatorias y no considero que ese sea un lapso fuera de límites. Segundo, no ha habido garantías particulares para nadie. La Corte se ha limitado a respetar aquellas consagradas por la Constitución y la Ley. Hemos decretado las pruebas que encontramos pertinentes y hemos atendido las peticiones de los abogados en cuanto benefician el rigor de la investigación.