Febrero 9 de 2007

"A todos los medimos con igual rasero".

ALFREDO GÓMEZ, PRESIDENTE DE LA SALA PENAL DE LA CORTE

CAMBIO: A medida que transcurre el tiempo sin que la situación jurídica sea definida, en algunos sectores de opinión crecen las suspicacias sobre un posible tratamiento preferencial para los senadores Araújo, Maloof y otros de sus colegas...

ALFREDO GÓMEZ: No hay lugar para dudas ni suspicacias. Para nosotros en la Corte Suprema de Justicia Álvaro Araújo o Dieb Maloof son, a la luz del proceso, exactamente iguales a todos los demás procesados.

Sin embargo, Jairo Merlano y Erick Morris, por ejemplo, vieron definida su situación jurídica muy rápido. Araújo y los demás pueden asistir casi a diario a diligencias, interrogar testigos y pedir pruebas. ¿No son esas garantías especiales?

Primero, hay que tener en cuenta que el proceso comenzó en realidad el 4 de septiembre de 2003, cuando la Fiscalía nos remitió copias de algunas de sus actuaciones y nos hizo llegar la declaración del famoso testigo Jairo Castillo Peralta. Aunque la situación jurídica de los congresistas Morris, Merlano y Álvaro García se resolvió dentro del término de los 10 días siguientes a sus indagatorias, ya la Corte disponía de importantes elementos probatorios. En los demás casos, han transcurridos 27 días hábiles desde que terminaron las indagatorias y no considero que ese sea un lapso fuera de límites.

Segundo, no ha habido garantías particulares para nadie. La Corte se ha limitado a respetar aquellas consagradas por la Constitución y la Ley. Hemos decretado las pruebas que encontramos pertinentes y hemos atendido las peticiones de los abogados en cuanto benefician el rigor de la investigación.

¿Pero se midió con el mismo rasero a los hoy detenidos, cuando pidieron interrogar testigos, por ejemplo?

El rasero ha sido el mismo para todos. Además, el hecho de que por estrategia de su defensa o por cualquier otra circunstancia algunos procesados hayan pedido más pruebas que otros no significa mucho. De la misma manera como pueden surgir pruebas a su favor, también los investigadores tienen tiempo para consolidar otras que podrían serles desfavorables. A diferencia del sistema acusatorio, donde los fiscales buscan pruebas sólo para condenar, la Corte debe buscar tanto lo favorable como lo desfavorable.

Aunque el ritmo de la Corte fue febril al comienzo, ahora parece haber menguado...

No. Lo que ocurre es que ha sido necesario romper la unidad procesal en por los menos tres ocasiones, con el surgimiento de hechos que así lo ameritan. Fue necesario hacerlo cuando la Sala dispuso la inclusión en el expediente del documento de Ralito. Aparte de las nuevas versiones que debemos recibir, hasta la fecha hemos practicados casi un centenar de pruebas. No ha habido pausas ni dilaciones. Hoy, los magistrados auxiliares están viajando, buscando pruebas, enriqueciendo el proceso. El trabajo ha sido ejemplar.

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