Producción vinícola en el mundo se ve afectada por los cambios climáticos

Foto: Jupiter

En diciembre de 1997, los países industrializados firmaron en la ciudad japonesa de Kioto un acuerdo que contenía un conjunto de medidas encaminadas a reducir el efecto de invernadero, ocasionado, en buena medida, por los gases emanados de las grandes fábricas y los automotores de los países desarrollados. Por cuenta de estos efluvios, la Tierra ha sufrido cambios climáticos importantes que han afectado muchas labores en el ámbito mundial. Y la producción de vino, por supuesto, no podría escapar a ello.

Para empezar, debemos tener en cuenta que en la producción vinícola es muy importante el terroir (donde se cultiva la vid), el cual, entre muchas otras propiedades, debe tener condiciones climáticas muy particulares para que la uva logre sacar su máximo potencial. El vino se desarrolla muy bien en las franjas del planeta donde se encuentran los países con estaciones y requiere de ese 'descanso' que tanto bien le hace al producto final, como es la hibernación.

Las regiones vinícolas regularmente son templadas y gozan de unos ciclos climáticos claramente marcados, con lluvias y temperaturas definidas que llevan a feliz término la maduración de la uva. Sin embargo, estos periodos están siendo afectados por los cambios climáticos, lo que altera las condiciones finales del vino.

La incidencia más importante es que las regiones vinícolas pasan de climas templados a cálidos, en donde la uva alcanza una mayor madurez. Esto repercute en un incremento de la cantidad de azúcar y por tanto en vinos con mayor alcohol, lo cual puede calificarse como negativo. El resultado son productos finales más dulces que han perdido buena parte de sus componentes de frescura.

En este desorden, los más afectados no serán los vinos de diario sino los grandes. Al no tener las vides las condiciones de antaño, habrá una alteración total en las plantas, de modo que producirán uvas que no tendrán en ningún momento la misma calidad de sus antecesoras.

Más al sur, más al norte

En los grandes países productores se vienen realizando conferencias y simposios que abordan el tema del calentamiento global de manera directa y sin tapujos, pues el problema cambiará el mapa vinícola mundial.

Regiones tan importantes como La Rioja, Ribera del Duero (España), Borgoña, Burdeos (Francia), algunas zonas italianas, California, Chile, Argentina y Australia están tomando medidas de previsión, como son el estudio de variedades que se adapten mejor a las nuevas condiciones climáticas y el traslado de sus viñedos hacia zonas anteriormente consideradas muy frías para el desarrollo de un buen producto.

En este sentido, países como Inglaterra, las regiones más septentrionales de Estados Unidos y los valles más meridionales de Chile y Argentina han ido ganando adeptos en los grandes grupos económicos preocupados por el eventual efecto del aumento de casi 2° C de la temperatura media.

Grandes figuras de la enología mundial, como Michel Rolland -el más reputado enólogo viajero-, y Miguel Torres -gran adelantado en todo el mundo del vino, quien cuenta con plantaciones en España, Chile, Estados Unidos y Rusia-, le están haciendo frente al tema. Por ejemplo, buscando terrenos en otras latitudes, llevando a sus viñedos innovaciones tecnológicas amigables con el ambiente, implementando el uso de placas solares para el calentamiento del agua, reemplazando toda la flotilla de carros tradicionales por otros propulsados por motores híbridos y, en menor proporción, aumentando el reciclaje de aguas.

Cambio de calendario

Muchos consideran banal tratar el tema del calentamiento global y el vino, ya que lo menos grave que le puede pasar al planeta es que esta bebida modifique sus propiedades organolépticas y las características por las cuales la gente prefiere el producido en una región frente al de otra.

Pues bien, dado que el aumento de la temperatura genera una floración más temprana, los viñedos de regiones como Burdeos -donde los vitivinicultores contaban exactamente 100 días desde la floración hasta el momento de hacer la cosecha- han tenido que cambiar sus calendarios y temen que la calidad se pueda alterar.

Otro temor es el eventual uso de irrigación. Un aspecto que siempre ha defendido el Viejo Mundo con respecto a los vinos americanos, es que aquellos no hacen uso del riego. El cultivo al secano (con ausencia de riego) es la razón por la que alardean de mejores resultados. El cambio climático, sin embargo, acabaría con esa ventaja, pues las lluvias llegarán en desorden, y en los momentos en que la planta necesita agua, esta no caerá. Así, parece ine-vitable que para salvar sus cosechas, los viticultores del Viejo Mundo terminen echando mano de una técnica por muchos años criticada.

Piezas de colección

La conclusión es que los humanos no le hemos dado la real trascendencia al tema del calentamiento global y seguimos haciendo un uso indiscriminado de las energías, lo cual en el corto, mediano y largo plazo alterará todas nuestras condiciones de vida.

Lo más preocupante para los amantes de los vinos y los cultores de las zonas vinícolas más representativas del mapa enológico mundial, es que sus vinos se comenzarán a afectar y tendrán que buscar nuevas alternativas para poder disfrutar las grandes bebidas que tomaban antaño.

En lo que a mí respecta, comenzaré por guardar grandes cosechas de excelentes vinos con duración comprobada para no perderme el privilegio de disfrutar una gran bebida. Porque quién quita que todos estos señores tengan razón y me quede sin lo que para mí es una de las mayores motivaciones para ser habitante de este mundo: disfrutar un gran vino con la compañía adecuada, bien sea alimenticia o femenina; aquello que los entendidos hoy denominan 'armonía'.

Un brindis por los grandes vinos, y porque el calentamiento global no los afecte demasiado. ¡Salud!

Por Juan Manuel Moreno, experto en vinos.

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