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Algo se está cocinando en la Villa de Leyva. O mejor, algo está saliendo de la puerta del horno. Aquella aldea colonial, que con cierta incapacidad y mucho desorden recibió durante tantos años a miles y miles de cachacos cada fin de semana, en menos de un lustro pasó a ser un punto gastronómico de respetado nivel. Todo empezó hace cinco años cuando el desaparecido crítico gastronómico Kendon MacDonald visitó el famoso punto boyacense y sentenció: "Si los ovnis aterrizaran en la plaza central de esta villa y se devolvieran a sus galaxias con la información recogida, por allá dirían que la comida típica de esa zona del país es la pizza".
Fue así como el terco crítico escocés -nacionalizado colombiano- organizó en Villa de Leyva un festival gastronómico que, antes que otra cosa, buscaba rescatar los sabores de la cocina ancestral. Gracias a ello, y al impulso de los restauranteros que dieron lo mejor de sí mismos en las primeras versiones del evento, 'La Villa' (como popularmente se le conoce) quedó con una infraestructura y una cultura gastronómicas de muy buen nivel.
"Es cierto, las pizzerías reinaron por muchos años y eso era lo que había. Hoy, con inversiones serias, ideas culinarias de avanzada, chefs
que quieren llevar una vida más acorde con 'la cocina lenta' y, lo más importante, mucho mejor servicio, Villa de Leyva se ha convertido en un satélite gastronómico de Bogotá", explica Alejandro Olaya, fundador y colaborador del Festival Gastronómico de Villa de Leyva.
Tanto ha crecido el espectro gastronómico en esta pequeña población (de apenas 7.000 habitantes), que en la actualidad Villa de Leyva tiene 92 restaurantes. "Es el pueblo en el país con más restaurantes por metro cuadrado -explica Rocío Chacón, propietaria de la página turística www.villadeleyva.net-. Y los locales ya no solo abren el fin de semana sino que desde el miércoles hay actividad gracias a que aquí también llegan muchas convenciones".
CAMBIO reseña las mejores propuestas gastronómicas de 'La Villa', una histórica y atractiva población a la que, los mismos habitantes, hoy ya le dicen 'Villa gourmet'.