El paisaje del desierto de Jalapão, en el oriente del estado de Tocantins, en el norte de Brasil, tiene un color mostaza que solo se rompe con las fuentes cristalinas de agua dulce y la aparición una vez al año del capín dorado, una planta única de la región con la cual las mujeres locales hacen artesanías para su subsistencia. El paisaje de Jalapão era poco conocido en el mundo hasta antes de que el cineasta Carlos Dieges rodara Dios es brasileño (2003), aprovechando las características de este sitio inhóspito de muchas cascadas, arroyos y lagunas, y punteado por dunas de arena fina de tonos que van del amarillo al rojo.
Pero desde hace 20 años, cuando fue fundado Tocantins, el estado más joven de Brasil, sus autoridades quisieron darlo a conocer como un escenario perfecto para el turismo de aventura y la práctica de deportes como canotaje, barranquismo y autodescenso, y por eso Jalapão es hoy el destino del turista que quiere altas dosis de adrenalina y está ansioso por disfrutar la naturaleza en un clima que oscila entre los 30 y los 40 grados centígrados.
Asombrado con el paisaje que había visto, Dieges confesó a varios medios de comunicación brasileños: "Quedamos deslumbrados ante aquel lugar riquísimo y aislado donde el hombre apenas había llegado, con una gran variedad de flora y fauna exóticas, llena de ríos y lagunas, además de un enorme desierto con una zona calcárea en su centro, cortada por la Serra do Espírito Santo. No había en el mundo un lugar más apropiado para un encuentro entre Dios y su candidato a santo".
Lejos del mundo
Jalapão ocupa aproximadamente el 20 por ciento del territorio del estado de Tocantins. Al recorrerlo, el viajero se topa con mesetas de arenisca de hasta 1.000 metros de altura, pero la aridez del terreno no impide la existencia de una fauna diversa y de ríos de agua cristalina. La región está prácticamente desprovista de infraestructura turística.
Sus pequeñas ciudades cuentan con hospedajes rústicos, y a ellas difícilmente entra una señal de teléfono celular. El aislamiento y aventura durante 10 días -tiempo promedio que se requiere para disfrutar del exuberante paisaje- son las principales razones que motivan a muchos de los turistas que visitan el Jalapão, la mayoría provenientes de Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y Australia.
La aventura
El recorrido comienza en Palmas, la capital de Tocantins, donde varias empresas que organizan la excursión entregan al visitante un paquete turístico que cuenta con la compañía de un guía, pues es imposible recorrer el desierto en solitario. De ahí en adelante se inicia un trayecto de hasta seis horas en camionetas 4x4 que atraviesan varios tramos de arena blanda, piedras filosas y baches. El trayecto también se puede hacer en una avioneta chárter.
Al final de la ruta comienzan a aparecer los atractivos de agua dulce y arena: el Fervedouro, un pequeño pozo de agua cristalina y tibia, con fondo de arena blanca, que forma una piscina natural cuya agua, al subir a través de la arena, forma burbujas de aire que impiden que el bañista se hunda; la gruta de Suçuapara, un cañón con cascada; la cascada Velha, dos saltos en forma de herradura; la cascada Lajeado, varios escalones por donde el agua cae de forma natural, rematada por una caída de 10 metros y una piscina natural; la cascada del río Formiga, de agua azul y cristalina; y por último, el río Novo, conformado por pequeños saltos, playas y piscinas, apto para buceo, canotaje y rafting.
El contraste lo marcan los extensos territorios de dunas de hasta 40 metros de altura y el morro da Pedra Furada, una abertura en las rocas de distintos colores. En el recorrido hay varios pueblos, entre ellos Mumbuca, donde 22 familias viven de la fabricación de sombreros, cestas, platos, vasos y accesorios de capín dorado, una planta que solo se encuentra en esa región y es considerada el oro vegetal porque al observarla produce un reflejo que encandila igual que el imponente desierto de arenas de color mostaza.
Este informe se hizo por invitación del gobierno de Tocantins y el consulado de Colombia en Curitiba.
OTROS ATRACTIVOS
Localizada a 860 km. de Brasilia y poblada por 180.000 habitantes, Palmas, la capital de Tocantins, es una alternativa al desierto.La ciudad tiene estatus de capital ecológica, con jardines monumentales, 180 cascadas, senderos, cavernas, rocas con inscripciones rupestres y playas.