NO EXISTE UN LUGAR en el mundo donde una montaña de 5.770 metros de altura, con nieves perpetuas, descienda hasta las aguas cristalinas de un mar tropical. Solo existe en Colombia y se llama Sierra Nevada de Santa Marta, el macizo costero más alto del mundo.
La variedad de sus pisos térmicos, la diversidad de su flora y fauna, los increíbles ríos helados que desembocan en el mar, sus playas aún vírgenes y el singular milagro de que allí habitan cuatro familias indígenas que aún conservan sus costumbres ancestrales, han convertido a la Sierra en lugar de singular atractivo para los ecoturistas que, además, ya pueden encontrar dónde alojarse cómodamente y en algunos sitios hasta con lujo, sin interferir o alterar la vida natural de la zona. "Gracias a esa especial combinación de montaña, mar, ríos, fauna, flora y cultura ancestral, hoy crece el ecoturismo en la región de una manera sana y respetuosa", dice el ya legendario capitán Francisco Ospina Navia, quien acaba de inaugurar un refugio en las faldas de la Sierra: Taironaka.
Esta es una reserva considerada patrimonio cultural, que aún conserva las terrazas construidas por los tayronas hace 500 años. A 60 kilómetros de Santa Marta, en el lugar hay un ecohotel compuesto por seis cabañas con capacidad para 32 personas -100.000 pesos la noche, con alimentación-. Situado en la rivera del río Don Diego, el lugar es ideal para disfrutar la experiencia de la selva húmeda, observar las aves y los nacederos de agua, nadar en el río en busca de su desembocadura y desconectarse totalmente de la ciudad.
Aparte de este, hay otros hoteles ecológicos que funcionan desde hace más de una década y están comprometidos con la conservación del medio ambiente: Rancho Luna y Las Cabañas de Ios, dos espectaculares reservas junto al mar, con playas y cocoteros, cada una con capacidad para 30 personas -cerca de 100.000 pesos la noche, dos comidas incluidas-. "Rancho Luna es una reserva donde no hay luz eléctrica precisamente para que la gente descanse de verdad -explica su propietaria Azucena Samudio-. Aquí la experiencia se resume en unas cómodas cabañas en el litoral de la Sierra y el acceso a los encantos de la geografía del lugar y, claro está, a una comida espectacular ".
Aviatur tiene una oferta más lujosa pero igualmente respetuosa de la naturaleza: un complejo de 'ecohabs' en el parque Tayrona, de gran confort y en medio de un paisaje agreste. Cada 'ecohab' tiene vista al mar y el costo por noche es de 400.000 pesos. Desde allí pueden hacerse caminatas y cabalgatas hasta la zona de Arrecifes o a la reserva arqueológica de Pueblito.
El ecoturista también encuentra en la Sierra la posibilidad de conocer la quebrada Valencia y sus piscinas naturales; nadar en los ríos San Salvador, Don Diego, Don Dieguito, Mendihuaca y Guachaca, o en algunas playas, y subir hasta Ciudad Perdida, una caminata que requiere una organización más compleja.
La oferta hotelera en la Sierra Nevada, libre de vendedores ambulantes y música estridente, permite un verdadero descanso en contacto con la naturaleza. El tesoro de la Sierra madre, lejos del mundanal ruido.
PARQUE NACIONAL
La Sierra Nevada de Santa Marta, situada entre La Guajira, Magdalena y Cesar, fue declarada Parque Nacional en 1964. Se considera única en el mundo porque está aislada de la cordillera de los Andes y porque su pico más alto está a solo 33 kilómetros del mar. En el parque se encuentran todos los pisos térmicos de la geografía nacional -selva, bosque de montaña y páramo andino- así como indígenas que han lograron conservar sus costumbres: los koguis y los arhuacos.