Otro secreto de Cuba

Foto: Sonia Varga

EN LOS DOMINIOS del 'Che' Guevara, en la provincia de Villa Clara, se repite la infalible fórmula del encanto cubano: playa + sustancia (histórica, cultural, contestataria...). Justo allí, en el centro de Cuba, donde muchos llegan a visitar y a llorar los restos del revolucionario argentino-cubano, se encuentra cayo Santa María, una pequeña isla a 386 kilómetros de La Habana, concebida para el placer y absolutamente inexplorada por los sibaritas colombianos, siempre fieles a Varadero. Estos cayos, mantenidos en una suerte de secreto, son el futuro del turismo de la tierra de José Martí. O eso dicen.

Allí no hay nada sino hoteles con media decena de estrellas construidos en bungalows, paseos en catamarán, trago ilimitado, piscinas con asoleadoras que flotan (y bar incorporado), sol, poca lluvia, 10 kilómetros de playa y un mar que probablemente volvería a inspirar la frase más cliché del turismo caribeño: aguas-cristalinas-y-arena-blanca. Buen servicio, clases de cha-cha-chá con banda en vivo, restaurantes especializados, vegetación imperiosa y hasta una sucursal de la famosa heladería Coppelia, donde comienza la película Fresa y chocolate y donde los habaneros hacen largas filas bajo el sol, como lo han hecho por cuatro décadas, por el privilegio de comer un helado.

La llegada a los cayos desde Colombia, la verdad sea dicha, era engorrosa. Se podía tomar un bus desde la capital cubana por más de cuatro horas o un avión ATR 42 -tranquilos que no es ruso- en el que suenan baladas ochenteras durante los 50 minutos de vuelo, aspecto que, la verdad sea nuevamente dicha, tiene su encanto. De igual forma solo se podía llegar, y salir, vía La Habana, lo que aumentaba de manera sensible el presupuesto de vacaciones.

Se podía, pretérito indefinido. En el verano se tienen programados charters directos a Santa Clara, ciudad forrada en pancartas en las que Fidel Castro condena el embargo, acusa a Bush de terrorista e invita a que las personas sean más como el 'Che', y donde está el célebre bulldozer con el que el líder guerrillero, acompañado de unos pocos hombres, desvió un tren atestado de las tropas de Fulgencio Batista, en diciembre de 1958, que terminó con la huída de 'El hombre' a República Dominicana. Un triunfo que la revolución aún celebra.

El trayecto del aeropuerto de Santa Clara, donde por ahora aterrizan aviones provenientes de Europa y Canadá, a los cayos -unos 100 kilómetros- incluye los 48 kilómetros del terraplén, una imponente vía sobre el mar cuya construcción, supuestamente, no tuvo consecuencias en el medio ambiente. Pero ese es otro tema. Porque en ese recorrido se empieza a vislumbrar lo que será el viaje: mar y mar y mar. En ese punto, dada la emoción de tener al Caribe en ambos lados, se va buena parte de la tarjeta de memoria de la cámara.

El terraplén, rumbo a cayo Santa María, pasa por dos cayos: cayo Las Brujas, donde hay un aeropuerto que recibe vuelos de pequeñas aeronaves, y cayo Los Ensenachos, con una extensión de dos kilómetros cuadrados, con un mar en absoluta calma y un resort en el que predomina el lujo. Los pueblos más cercanos son Caibarién y Remedios, habitados en gran parte por los trabajadores de los hoteles, en los que se puede tener una idea de la vida de la Cuba verdadera.

De vuelta en la fantasía espera el Yhi Spa Aguas Claras, primer spa de Cuba, con una oferta que incluye balneoterapias de algas de mar, exfoliación de chocolate, envolvente de café y baño de Cleopatra. El spa está ubicado en el Meliá cayo Santa María, uno de los 24 hoteles que la cadena tiene en Cuba y uno de los tres que tiene en los 18 kilómetros cuadrados del cayo. Ese en particular es exclusivo para mayores de edad y el elegido de los recién casados.

Aquellos hoteles, sean para adultos o para la familia en pleno, permiten desconectarse por completo de la realidad (en gran parte porque las llamadas por teléfono son venenosas y porque la conexión a Internet es bastante torpe) y son el camino para llegar al mar, del que es imposible hablar sin caer en lugares comunes y cursilería. La guía Lonely Planet, una de las favoritas de los viajeros del mundo, tampoco pudo hacerlo y escribió que cayo Santa María tiene una playa que hay que ver para creer... Y sí.

TIERRA DE EUROS

Los turistas deben pagar en CUC, pesos cubanos convertibles. Los dólares estadounidenses son penalizados con 20% por la dificultad que luego tienen para deshacerse de ellos. Lo que resulta un mal negocio. Es recomendable viajar con euros. Haga la cuenta...

1 DÓLAR = 80 centavos (aprox.)
1 EURO = 1.42 CUC (aprox.)

116 CUC, unos 250.000 pesos, vale un masaje a cuatro manos (dos terapeutas en sintonía) en el Yhi Spa Aguas Claras, primer spa de Cuba.

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