El encanto de una cerveza alemana fresca a la vuelta de la esquina

Foto: Federico Puyo / Cambio

LA LEVADURA que usa Bogotá Beer Company para producir la cerveza Chía Weiss llega por correo y viene de Alemania. Es una cerveza de trigo típica de los alrededores de Munich, turbia por naturaleza, pero hecha en Colombia. Tiene todo el sabor de Europa,  la frescura de una bebida producida de este lado del océano -donde será consumida menos de una semana después de haber terminado su proceso de fermentación- y la ventaja de ser artesanal.

"Los alemanes llaman a la cerveza pan líquido y es una comparación válida -cuenta Berny Silberwasser, propietario de Bogotá Beer Company-. Los dos productos están hechos con agua, granos y levadura. En ese sentido, la cerveza artesanal equivaldría al pan fresco recién salido del horno en una panadería".

El encanto de la cerveza artesanal radica en los ingredientes utilizados para producirla y en su proceso de elaboración. Al contrario de lo que ocurre con las industriales, la cerveza artesanal está hecha con productos totalmente naturales, sin estabilizantes, etanol o cualquier otro tipo de químico; no se les agrega azúcares, ya que estos surgen durante la cocción de la cebada malteada, y tampoco se pasteuriza, pues al calentar y enfriar el líquido para eliminar las bacterias también se matan sabores y aromas agradables.

Los propietarios de Bogotá Beer Company estaban convencidos de que no podrían vender una cerveza fuera de lo común para el consumidor colombiano de una manera tradicional, por eso nació el pub, sin muchas pretensiones pero con la intención de ofrecerles a los bogotanos una buena cerveza artesanal. "Hace unos años las personas viajaban a Estados Unidos para aprender inglés -explica Silberwasser-, ahora van a Inglaterra y llegan con la idea de la cultura británica, nosotros les traemos a Colombia esa experiencia". 

Traer cervezas artesanales del exterior no solo resulta muy costoso, tanto para los importadores como para los consumidores, sino que implica el riesgo de que la cerveza haya perdido su calidad y su frescura durante el viaje, pues desde el momento en que sale del puerto hasta que llega a un paladar colombiano pueden pasar entre cuatro y seis meses. "Las cervezas artesanales sufren mucho en el recorrido -cuenta Silberwasser-. La cerveza se calienta, se enfría y se vuelve a calentar, después de seis meses los sabores cambian totalmente".

En el intento de producir una cerveza que compita en sabor con las importadas, los propietarios no dejan pasar ningún detalle. La cebada malteada, el lúpulo y algunas levaduras las traen de Chile, Argentina, Estados Unidos y Alemania; los equipos vienen de Canadá e Italia; continuamente hacen capacitaciones en los países cerveceros por excelencia y traen expertos para que los entrenen.

Además, siguiendo las tendencias arriesgadas de productores en Bélgica y Estados Unidos -que hacen inventos con frutas y especies-, Bogotá Beer Company se ha aventurado a innovar y ha creado las cervezas de temporada, que los clientes solo encuentran en los locales por un par de semanas. La Usaquén Stout y la Cajicá Miel son dos ejemplos perfectos: a la primera le agregaron café gourmet de Quindío y a la segunda miel orgánica de las afueras de Bogotá. Aunque están inspiradas en estilos clásicos europeos, se sienten más colombianas y se venden como pan caliente.

En la actualidad es posible llevar la experiencia a casa, pues la cervecería ha lanzado sus bebidas clásicas en botella, así que podrán comprarse en los pubs o a domicilio. A la vuelta de la esquina habrá pan líquido con el sabor de Londres y el estilo de Bogotá.

Vea el proceso de producción de cerveza.

LAS DE SIEMPRE

CANDELARIA CLÁSICA: rubia, muy suave y con un cinco por ciento de alcohol. Tradicional de los pubs ingleses.

MONSERRATE ROJA: afrutada, refrescante, con gran cuerpo y aroma.

CHAPINERO PORTER: cerveza negra, con un cinco por ciento de alcohol y un sabor delicadamente tostado. Ideal para climas fríos y comidas fuertes.

LOS PRIMEROS

Aunque la cultura de la cerveza artesanal en Colombia hasta ahora empieza a coger fuerza, la idea surgió hace 11 años cuando la Cervecería Colón decidió producirla. Esta compañía ofrece cuatro estilos de cerveza -negra, roja, rubia y light- y, aunque su único bar propio es Palos de Moguer, desde 2006 la distribuye en los lugares más exclusivos de la ciudad: Friday's, Mr. Floyt y Beer Station, entre otros. La cerveza sigue los principios europeos básicos de artesanal -no tiene conservantes, preservativos o colorantes-, y sus ingredientes vienen de Estados Unidos, Bélgica y Chile. Además, con la intención de difundir la experiencia, las bebidas de la Cervecería Colón han salido de Bogotá y es posible probarlas en Cartagena, Armenia, Cali, Chía, Zipaquirá y La Calera. Cerveza de calidad para paladares sofisticados.

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