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"¿QUÉ DIRÍAS si te digo que me atrapó tu sonrisa?"
Claudia, la joven de 22 años que recibe la misiva, lee el texto, duda, masculla la idea, lo consulta con sus amigas y, en la misma servilleta en la que aterrizó el mensaje, envía una respuesta con la jovencita alada que se hace llamar Cupido:
"Diría que no me conoces y que eres muy coqueto. Sólo quisiera saber en qué mesa estás".
Cupido entonces lleva la respuesta a la mesa donde está Carlos, otro joven de 25 años. Se la entrega y, con la prudencia y diligencia que le corresponde, le dice: "Misión cumplida". Carlos, nervioso, apura su copa, afila la pluma y lanza un nuevo dardo:
"Estoy en la mesa del fondo, frente a ti. Soy el de camisa azul ¿Quisieras tomarte un trago con nosotros?".
Cupido, una vez más -tal y como lo hace la noche entera-, sirve de mensajero de mesa en mesa y entrega la nota. Claudia vuelve a hacer una pausa, esta vez de casi 20 minutos, bebe sorbos tímidos con sus amigas, se ríen de todo y finalmente responde: "Prefiero que me des tu celular. Tal vez yo te llame. Tal vez".
Así, como está mandado, Cupido vuelve a triunfar en las noches de los jueves en el club La Corbata, en el norte de Bogotá, donde docenas de solteros bogotanos se reúnen con el objetivo de levantar pareja mientras rumbean.
"Conocer gente cada vez es más complicado y este tipo de fiestas ayudan mucho ya que son muy sanas y muy directas -dijo a CAMBIO Mayerling Movilla, directora y productora de estas noches que llevan como nombre De levante-. Lo importante es que la gente se desinhiba de una manera segura".