Entre copas

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EL PLAN ES IR a tomar buen vino a las bodegas de la provincia de Mendoza, Argentina, hoy convertida en la meca suramericana del vino. El plan no puede ser mejor: kilómetros y kilómetros de viñedos a lo largo y ancho del imponente Cordón del Plata, en la gran cordillera de Los Andes.

La provincia de Mendoza, la región argentina que ostenta la mayor superficie de vid en Sudamérica, con 140.000 hectáreas,  se ha convertido en uno de los mayores atractivos turísticos tanto para los amantes y conocedores de vino, como para los que apenas se inician en el placer que hiciera inmortal al dios Baco.

Un plan al cual se apuntan cada vez más colombianos que han empezado a descubrir un mundo nuevo a través de los que los mendocinos llaman "los caminos del vino". Son cuatro regiones -Luján de Cuyo, Maipú, valle de Uco y valle del Sur- por las cuales hay paseos programados que incluyen desde visitas a viñedos y bodegas -artesanales e industriales-,  hasta sesiones especiales de cata, comidas típicas mendocinas y asados. Un programa que puede hacerse durante una semana en la cual la experiencia del vino es vivida a plenitud. 

Cada cual puede escoger las bodegas a su gusto, pero la idea es recorrer los viñedos, ver los distintos modos en que crecen las parras, aprender a diferenciar las cepas, conocer el proceso de fabricación, participar en degustaciones y catas y, claro está, llevarse unas buenas botellas después de haber aprendido, a la hora del almuerzo, cuál vino es mejor con qué tipo de comida -maridaje-. Por ejemplo, el gran Mabelc mendocino con un buen asado de tira, insuperable.

¿Por qué Mendoza?

Buen vino y Mendoza son uno y el mismo concepto. Una marca única e inconfundible argentina para quienes desean descubrir la pasión, la mística y la  tradición de unas bodegas que han logrado un  lugar privilegiado en el mundo del vino. Única entre las regiones productoras de vino en el mundo, Mendoza, al pie de Los Andes, se caracteriza por sus diferentes alturas y por una temperatura que varía los grados necesarios entre el día y la noche para hacerla ideal para el cultivo de la vid, pues favorece la acumulación de componentes de aroma y sabor, y de polifenoles, responsables del color, cuerpo y estructura de los vinos.

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