"El carranguero mayor", cabeza del grupo Jorge Velosa y los Carrangueros, habla de los 30 años que cumplió la carranga en Colombia y cómo ese género popular se coló en el alma campesina y ganó amplio reconocimiento nacional.
¿De dónde sale la carranga?
Dijo don Anselmo Dionisio Neira, más conocido como ADN, que la vida es una cadena. Yo simplemente froté un chorote y soy un eslabón de ella.
¿Qué pasó con los primeros carrangueros de Ráquira?
Javier Moreno está chupando gladiolo, y Ramiro Zambrano y Javier Apráez siguen componiendo y tocando.
¿En dónde quedó la cucharita?
En el corazón del pueblo colombiano.
¿Qué cambios ha tenido la carranga en estos 30 años?
Conserva lo básico en instrumentación, ritmos, contenido y estructura, pero se ha abierto a otras tendencias como el rap, el ska, el rock, el 'chucuchucu' y los formatos orquestales mayores...
¿Y cómo está la carranga hoy?
Goza de muy buena salud.
¿Qué será de la carranga cuando usted muera?
'No tute Chuchila', pero conmigo o sin migo, habrá carranga para por lo menos otra generación.
¿Le gustó el homenaje que le hizo Doctor Krápula en los Premios Nuestra Tierra?
Fue muy sentido, muy corrido y muy querido.
¿Volvería a cantar con ese grupo?
Esperemos a ver si el lazo alcanza y la burra arrima.
¿Qué opina de la música popular?
Que a veces se confunde lo popular con lo popularizado, o con lo populachero.
¿Qué pasó con su carrera de Veterinaria?
Quedó y quedé como al principio. Apenas distingo un perro de una vaca, y eso porque la vaca ladra.
¿Cuántas ruanas tiene?
Por lo menos 30 de distintos colores, épocas y texturas, y casi todas regaladas.
¿A qué se dedica mientras no canta?
A caminar, leer, echar labia y pensar disparates.
¿Y a quién no le cantaría?
Al que sabemos, y toco madera.