'El límite del columnista es el odio', María Isabel Rueda

Foto: Humberto Quevedo

Con más de 30 años en el oficio, la abogada María Isabel Rueda acaba de ser galardonada como la periodista del año en los Premios de Periodismo Simón Bolívar. María Isabel fue distinguida por su prolífica labor periodística como directora de la revista Credencial, columnista de El Tiempo, panelista de La W, y analista y entrevistadora en su programa Sal y Pimienta, de Caracol Radio.

¿Cuáles son los ingredientes que hacen bueno a un columnista?

El sabor de un columnista se compone de valor, honor y humor.

¿Cuál es el límite del columnista?

El odio.

¿Cuáles columnistas no se pierde?

Siempre leo con predilección a mis amigos. A mis enemigos, depende del tema.

¿A cuáles ni se toma el trabajo de leer?

A los que resolvieron escribir todas las semanas una columna contra el presidente Uribe pero con distinto título.

Su mejor columna

La primera. Tuvo que ser muy buena, porque me han seguido publicando 33 años.

La que se arrepintió de haber escrito...

Todas en las que haya sido injusta.

Su peor metida de pata...

Ninguna que merezca confesarla.

Su mayor orgullo periodístico...

Todos aquellos a quienes he podido enseñarles este oficio.

La entrevista que quisiera hacer y no ha podido...

La próxima.

¿Qué le falta y qué le sobra al periodismo colombiano?

Le falta serenidad y le sobra odio.

¿Haber expresado su desacuerdo con la segunda reelección de Uribe le cerró las puertas de la Casa de Nariño?

Depende de para qué las quiero abiertas.

Lo bueno, lo malo y lo feo de Álvaro Uribe...

Lo bueno, el primer gobierno. Lo malo, la primera reelección. Y, lo feo, la segunda.

Defina en una palabra a Rafael Pardo...

Tímido.

Noemí Sanín...

Perseverante.

Gustavo Petro...

Sagaz.

Andrés Felipe Arias...

Caradura.

Sergio Fajardo...

Distinto.

Juan Manuel Santos...

Presidenciable.

Como los ciclistas, ¿a quién le dedica el premio?

A mis cuatro maestros de periodismo: Álvaro Gómez, Yamid Amat, Felipe López y Julio Sánchez Cristo.

Se me olvidaba...¿tiene alguna encrucijada en el alma?

Absolutamente ninguna.

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