¿De dónde nació la idea de escribir 'Atlas es chocoano'?
De las ganas de narrar esas partes de la vida que uno no encuentra en la ciudad.
Se ha escrito mucho sobre los paseros del Chocó, ¿cuál cree que fue la diferencia que encontró el jurado en su trabajo?
Creo que el esfuerzo de escribir una crónica con un estilo más literario y menos noticioso.
¿Por qué cree que un relato que narra un 'anacronismo' gana un premio Rey de España?
Porque cuenta cosas muy humanas como la pobreza en el Chocó y los sueños de personas, mediante una excusa que es el viaje que ellos hacen.
Dicen que su texto tiene aires de 'La vorágine'. ¿Le gustaría ser un José Eustasio Rivera?
Claro, y ojalá me pudiera escribir una vorágine.
¿Qué piensa hacer con el premio?
Pagar la luna de miel.
¿Qué le gusta escribir?
Historias que ojalá no se hayan contado. Y si se han contado, darles la vuelta.
¿Literatura o periodismo?
Si pudiera escoger sería escritor.
¿Y por qué se inclinó por el periodismo?
Creo que a los periodistas que les gusta escribir son escritores frustrados.
Un narrador que admire...
Me encanta Rodrigo Fresan.
Y uno que deteste...
No me gustan los clásicos porque me parecen lentos.
Aparte del periodismo, ¿a qué más se dedica?
A mi maestría, la novia y mi libro de ficción.
¿Y qué planes tiene?
Terminar mi ópera prima, casarme y vivir.
¿Qué libro está en su mesa de noche?
Damas chinas, de Mario Bellatin.
Una palabra que lo describa...
Ganas.