Desde que en 1987 fundó su compañía teatral Misi, las obras de esta licenciada en música llenan por esta temporada, de color y fantasía, el mundo del espectáculo. Su más reciente trabajo Son las 12, es Navidad tuvo tanta acogida que se repitió por petición del público.
¿Cómo le fue este año?
Muy bien porque las obras tuvieron buena acogida.
¿Por qué solo hace musicales de Navidad?
Esos son los más conocidos, pero también hay musicales con otros temas.
¿Y cómo le va con ellos?
Muy bien. Hemos montado Grease, Jesucristo Superestrella, El mago de Oz y Gaitán, y el público nos ha respaldado.
¿Cuánto cuesta uno de sus montajes?
Entre 700 y 1.000 millones de pesos.
¿Y quién le invierte a este tipo de proyectos?
La empresa privada.
¿Y sí da para vivir?
Sí, aquí estamos hace 21 años.
Es verdad que usted creció en una casa donde hasta el perro tenía oído musical...
Eso es cierto. La música viene en la sangre.
¿Se considera la creadora del Broadway criollo?
Sí, para nadie es un secreto que hemos consolidado el género de los musicales en Colombia.
¿Por qué no canta en las presentaciones?
Porque no tengo la voz. Lo mío es componer y hacer arreglos.
¿Qué es lo más complicado de trabajar con niños?
La disciplina.
¿El musical de todos los tiempos?
West Side Story, de Leonard Bernstein.
Lo mejor de diciembre...
El espíritu navideño.
¿Y lo peor?
El tráfico y las carreras.
¿Cree que la Navidad ha perdido su sentido espiritual?
Creo que hoy somos más mercantilistas y menos espirituales.
La canción perfecta para estos días...
Cualquiera de las que están en Son las 12, es Navidad.
Un regalo ideal...
La paz.
¿Qué obra quiere hacer?
Los miserables.
¿Y qué viene para 2009?
Voy a hacer Oliver Twist para junio, un proyecto para bebés y para Semana Santa tengo Jesucristo superestrella.