(Página 1 de 2)
GLORIA CASTRO, directora de Incolballet en Cali, la única institución formal que educa bailarines de ballet en Colombia, es la gestora del Primer Festival Internacional de Ballet que arranca esta semana en la capital vallecaucana.
CAMBIO: ¿Cuál fue su primer contacto con el baile?
GLORIA CASTRO: Estaba en el Colegio Femenino y el profesor empezó a recitar un fragmento de poesía negra. Yo le encontré tanto ritmo que empecé a tocar el pupitre y a bailar... y me sacaron de clase.
¿Y cómo se metió en serio en el tema?
Estuve bailando en Italia, en el Teatro Massimo de Palermo y en la Arena de Verona, luego me fui a estudiar a Praga y allí me pregunté por qué no teníamos eso en Colombia. A mi regreso, me lancé al ruedo. De eso hace 30 años y ya han egresado de mi escuela más de 220 bailarines, de los cuales más de la mitad está en la danza y unos 45 en las grandes compañías del mundo.
De lo que ha hecho, ¿qué es lo que más la gratifica?
Que el año pasado vinieron del American Ballet Theater a ofrecer dos becas y terminaron entregando nueve para que los chicos fueran a estudiar a Los Ángeles y a Nueva York. Y lo mejor de todo, que eso no es excepcional porque hemos hecho un magnífico trabajo.
¿Qué alumnos se han destacado?
Muchos, pero resalto a Óscar Chacón, uno de los solistas de la compañía Béjart, de Lausana; y a Juan Carlos Peñuela, hijo de una aseadora de Bellas Artes, que hoy es asistente del coreógrafo del Ballet de Pensilvania. Este trabajo tiene un gran fondo social y lo más grato es que los egresados siempre vuelven a Incolballet.