El humor de Garzón, premonitorio

Godofredo Cínico Caspa sería hoy el mayor defensor de la política de seguridad democrática.

Para tener una idea de lo que implica la ausencia de Jaime Garzón y el hecho de que hoy no pueda desbaratar a punta de risa los errores y horrores del poder, basta recordar. Había en Quac un abogado de extrema derecha llamado Godofredo Cínico Caspa, que expresaba, sin nosotros tener idea de lo que pudiera pasar en el futuro, lo que hoy llaman la doctrina uribista. Esos libretos puestos en escena por Garzón, ya contaban lo que el ex asesor presidencial José Obdulio Gaviria llama "la doctrina" o el "Estado de opinión", o sea la antidemocracia que estamos viendo hoy. Lo cierto es que, en ese momento, el ejercicio fue totalmente premonitorio. Basta leer el siguiente libreto del Godofredo de los años noventa.

Convivir con Álvaro Uribe Vélez

"Qué orgullo patrio sentí al ver la revista esta Semana, que trae en la tapa al civilista gobernador de Antioquia, doctor Álvaro Uribe Vélez. Un hombre de mano firme y pulso armado. Líder que impulsa, con su aplomado cooperativismo, pacíficas autodefensas que él, iluminado por los soles de Faruk, llamó Convivir. Acierta Semana, en cabeza del diligente vástago de César Gaviria, Mauricio Vargas, al proyectar sobre el escenario nacional a la nueva neoliberal lumbrera. Álvaro vislumbra todo un país convertido en zona de orden público, como una sola Convivir donde la gente de bien pueda disfrutar en paz de la renta. Y será él quien traiga por fin a los redentores soldados norteamericanos para que humanicen el conflicto y hagan de Uribe Vélez el dictador que necesitamos".

Godofredo Cínico Caspa ya defendía de manera evidente lo que hoy se conoce como la "seguridad democrática", que poco a poco se convierte en otro tipo de seguridad, la "seguridad mafiosa", que legitima desde el poder todas las tendencias mafiosas en la sociedad colombiana. Álvaro Uribe era en ese entonces un personaje oscuro, un gobernador que acababa de poner en escena las Convivir con Rito Alejo del Río, el general que hoy está nuevamente preso por crímenes de lesa humanidad. Y hoy ese personaje oscuro se nos convirtió en una realidad prolongada que se quiere prolongar aún más.

Lo curioso del humor político es que termina siendo más real que la propia realidad. Cuando hacíamos Quac, el programa se convirtió para nosotros en un referente pedagógico en la medida en que fue formando políticamente a quienes lo veían. Estábamos entonces creando una mínima cultura política en el país, porque queríamos burlarnos de manera crítica y muy puntual de lo que significa esa macro estructura histórica que es el poder. La risa y la burla necesitan del poder. Sabíamos, con Garzón, que no había cosa más imbécil y más siniestra al mismo tiempo, que la gente que quiere el poder. Y por eso Jaime se convirtió en un elemento de oposición generalizada contra el poder, una oposición tan anarquista como el propio Garzón.

La  tragedia de Garzón

Garzón, de las capas medio-bajas de la sociedad, gracias a un talento desbordante logra llegar paulatinamente a ser parte del poder, a ser parte de la Corte. ¿Cómo lo logra? Seguramente como lo hacen los que vienen de esas capas en las tradiciones monárquicas -constitucionales o no-. Lo logran como bufones, como intérpretes del poder, no como verdaderos partícipes.

El bufón es la válvula de escape necesaria para que la corte se mire a sí misma de manera risible. Y aunque generalmente las cortes no matan al bufón porque de alguna manera es matarse a sí mismas, es matar la estructura de la corte misma, en el caso siniestro de la historia colombiana la Corte mató al bufón. A Garzón lo mató el poder, porque cometió un error, táctico y político: Heriberto de La Calle, el embolador-entrevistador, dejó de ser un personaje de ficción y se metió en la realidad del país. Con él, Garzón entró a hacer parte de lo que podríamos llamar un proyecto político, que luego lo condujo a ser intermediario, facilitador humanitario en el problema del secuestro que, como todos sabemos, es el ojo del huracán de la violencia en Colombia. De esta manera, Garzón perdió el blindaje que le ofrecía la ficción, la irrealidad... Quizás por eso lo mataron. Además, Garzón quería pasar a la historia, vivo, muerto, bufón, concejal, presidente, lo que fuera. Y lo logró.

Es el humor un vórtice de la identidad del país y sus expresiones son tan vastas como la colectividad misma. Expresiones individuales y colectivas, buscadas o simplemente intuidas, que se manifiestan en cada esquina, calle, interior o exterior. Hecho por la gente, el humor no solo está a la vista. Hay que buscarlo y encontrarlo en el mimetismo de la sociedad. No es tan sólo el afiche jocoso, el payaso convocador, el mimo o el aviso con el título delirante. Es cada expresión que cambia metro a metro, de cara en cara... El humor anda con los oídos, los ojos, con todos los sentidos dispuestos a palpar la ironía, la carcajada, la mamadera de gallo, la parodia, el chascarrillo que muta, que se mueve.

El humor en Colombia es una enorme ameba que todo lo envuelve y que da risa, que complace, que tranquiliza y que produce identidades. Y buena parte de ese humor que hoy nos hace falta para poner en evidencia el proceso en el que estamos metidos, era Jaime Garzón. Con él vivo, estaríamos riéndonos pero al mismo tiempo sabríamos más y tendríamos miedo de lo que viene. Si Jaime Garzón estuviera vivo en estos tiempos, también lo habrían matado.

Por Antonio Morales, periodista.

Homenaje a Garzón

El 13 de agosto en la Plaza de Bolívar, de Bogotá, se conmemorarán los 10 años del asesinato de periodista y humorista Jaime Garzón. A partir de las 5 de la tarde se congregarán humoristas, periodistas, políticos y seguidores de Garzón durante la jornada "Jaime Vive".

César Mora y María Canela, junto con la agrupación Malalma, se presentarán en vivo.

También estarán caricaturistas como Chócolo, Jarape, Rubens, León y Calarcá que dibujarán caricaturas gigantes a propósito del homenaje y aportando algunas obras. Adicionalmente, se creó el grupo en Facebook "Jaime Vive: sombrillas multicolores y buen humor", para seguir el evento.

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