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El viernes de la semana pasada, el presidente Álvaro Uribe, el alcalde de Bogotá Samuel Moreno y el gobernador de Cundinamarca Andrés González, se reunieron en la Casa de Nariño para discutir el futuro de movilidad de la capital y de la Sabana, y aunque se temía que el encuentro iba a ser una reunión más de rutina, de ellas salieron importantes decisiones. Por ejemplo, quedó confirmado que la Nación mantiene su compromiso de financiar el 70 por ciento del metro pero su operación queda a cargo del Distrito, y que el tren de cercanías es un tema que deben definir la Gobernación y el Gobierno central.
Aunque a primera vista los anuncios podrían interpretarse como el espaldarazo de la administración Uribe para poner a punto el sistema integrado de transporte público de Bogotá y la Sabana, quedaron en el aire algunos interrogantes. En primer lugar, la suerte del sistema TransMilenio que, cuando empiece la construcción del metro, dejará de recibir los aportes de la Nación que hasta ahora han sido vitales para su sostenibilidad financiera.
El cálculo es sencillo: hasta hoy, TransMilenio ha construido las troncales con vigencias futuras que le ha dado la Nación y que le entregará hasta 2016. Pero a partir de ese año los recursos se destinarán a la ejecución del metro, lo que significa que ya no habrá plata para nuevas fases de TransMilenio. "Con la construcción del metro esta Administración lo único que logrará es dejarle a la ciudad una deuda de 40 años -le dijo a CAMBIO el ex alcalde Enrique Peñalosa-. Además, su puesta en marcha pondrá en vilo el futuro de TransMilenio".
El compromiso de la administración Moreno con nuevas troncales de articulados nunca ha sido firme. Cabe recordar que, aunque su antecesor 'Lucho' Garzón dejó avances en el ramal de la 7a., desde su campaña Moreno desestimó la operación del sistema TransMilenio en ese importante corredor vial. Y la terminación de las obras que hoy se adelantan para las troncales de la 10ª y la Avenida Eldorado marcará, asimismo, el fin de la infraestructura de TransMilenio. Aunque planeada en los diseños originales, la fase IV está reducida a una serie de dibujos en un mapa.
Que haya sido precisamente un acuerdo en la Casa de Nariño el que confirme ese oscuro futuro para los buses rojos no deja de ser paradójico. Uno de los pocos logros de la cartera de Transporte del Gobierno ha sido el impulso a la construcción de sistemas inspirados en el TransMilenio bogotano en cinco ciudades grandes e intermedias, desde Cali hasta Pereira y Cartagena. De los 55 billones de pesos contemplados en el plan anticrisis, 2,8 billones están destinados a infraestructura de transporte urbano, de acuerdo con el espíritu conceptual y operativo de TransMilenio.
Camino empedrado
Un segundo interrogante se deriva de la declaración del Gobierno en el sentido de que no va a subsidiar la operación del metro. Una decisión de alto riesgo si se tiene en cuenta que la experiencia mundial indica que en las primeras etapas los metros solo pueden sobrevivir con subsidios estatales. "La única forma de que un sistema de transporte masivo preste un servicio de alta calidad es que la Nación apoye su operación", asegura el experto en movilidad Ricardo Montezuma.
Al Alcalde, sin embargo, el tema no lo trasnocha. Tras la reunión en Palacio dijo que la Alcaldía buscará mecanismos para que las tarifas del metro no solo sean razonables para los usuarios sino que garanticen el sostenimiento del sistema. Por lo pronto, el proyecto está en pañales pues ni se conocen los diseños, ni los estudios sobre su viabilidad financiera, lo cual hace imposible calcular el tamaño del esfuerzo.
De todas formas varias preguntas flotan en el ambiente: cuáles son los 'instrumentos' de los que habla el Alcalde, si el Distrito estará en capacidad de asumir semejante esfuerzo financiero y qué tanto se verá afectada la inversión social. Finalmente, el asunto no desvela al Alcalde por la simple y sencilla razón de que es su sucesor quien heredará el problema. "Que el que venga atrás, que arree", dice el refrán popular
CAMBIO visitó los cinco frentes de obras que presentan el mayor rezago e identificó las causas.
Con más de 50 años como sacerdote, siempre ha trabajado por el bienestar de los más necesitados.