'Mi espíritu ha sido siempre de manos libres', Héctor Osuna

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¿Y si el Presidente dice que va?

No se sabe si el Presidente va a seguir o no. Si no va, por las dificultades del referendo y por la opinión internacional, no la nacional que quisiera nombrarlo a perpetuidad, entonces surge la posibilidad de que tenga una persona que le guarde el puesto.

¿Cómo quién?

Entre los que pueden guardarle con fidelidad el puesto hasta el 2014, y que le entregarían el poder otra vez, podrían estar Arias, Noemí Sanín, Martha Lucía Ramírez... No así Juan Manuel Santos ni Germán Vargas Lleras porque en caso de que cualquiera de  ellos fuera presidente, tendría también el derecho a la reelección inmediata, y no creo que ninguno de los dos vaya a sujetarse a un ex presidente que estará descansando en El Ubérrimo. Los otros, que son de menor talla, quedarán felices de haber pasado por el poder y haberle demostrado mucha fidelidad a su jefe epónimo.

¿Y cómo ve a la oposición?

La izquierda, como siempre, estará dividida y llegará a su votación límite. Puedo equivocarme pero hay candidatos de los cuales puede asegurarse que no alcanzan la votación popular mayoritaria, especialmente la de la clase media, que es la que define. Esos candidatos serían Gustavo Petro, Piedad Córdoba y el propio Carlos Gaviria. Una persona de término medio pero también muy difícil de que conquiste masas es Rafael Pardo. Es un hombre muy eminente pero parece de otra época, de la época en la que eran nombrables pero no elegibles.

¿Y 'Lucho' Garzón?

De los de izquierda y de oposición es el que creo que tiene más posibilidades de arrastre, lo veo como un hombre más popular, no importa si tiene o no el respaldo de los partidos de oposición.

¿Y Sergio Fajardo, que paso a paso, calladito, figura en las encuestas?

No lo entiendo, esos son los milagros de encuestadoras como Yanhaas. ¿Cómo así que Andrés Felipe Arias y Sergio Fajardo aparecen encabezando las encuestas? Fajardo tiene imagen pero no tiene partido ni definiciones de alguna naturaleza, por el momento. Aunque en un país que ya no es político sino apolítico, puede tener arrastre y convertirse en un fenómeno. 

¿Volviendo a su oficio, de los nuevos caricaturistas a quién destaca?

Por el nivel de aceptación que tiene y la resonancia de su trabajo, que no es solo caricatura, a Vladimir Flórez.

¿Hasta cuándo piensa seguir con sus 'Rasgos y Rasguños'?

No lo sé. Como nunca he firmado un contrato, porque el contrato amarra y mi espíritu ha sido siempre de manos libres, entonces viene un poco mi historia miserabilista: a pesar de tantos años de trabajo tengo que seguir trabajando. No soy pensionado, no soy rico, no tuve herencias... Lo que tengo lo he conquistado con mis manos y con mis ojos, y con la observación del país nacional. No estoy pensando en el retiro pero con esta celebración me la están poniendo difícil porque me llevan la cuenta y  queda uno como en preaviso.

¿Qué significó pasar de El Espectador de los Cano al de Julio M. Santo Domingo?

En un momento me resistí a que un poder económico fuera dueño del periódico en el que colaboraba. Me retiré, pasé a Semana, pero ahí también había un poder económico. Llegó un momento en que se fue como cerrando el círculo: había combatido mucho a El Tiempo, no me acomodé en Semana, había dejado El Espectador pero quería seguir trabajando. Entonces tuve la invitación pública de Carlos Lleras de La Fuente insinuándome que regresara a mi casa, y también fui motivado por Fidel Cano, de mis entrañables raíces.  Con el tiempo pude comprobar que los Santo Domingo jamás interfieren en mi trabajo. Un caricaturista trabaja en una tribuna que le ofrecen y critica muchas cosas, lo único que no puede hacer es irse contra la propia tribuna.

¿Por qué si es caricaturista, una columna como la de 'Lorenzo Madrigal'?

Es una forma de expresión alternativa, más completa, más pausada y con más salvedades, una expresión adicional que me brindó Guillermo Cano.

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