En Bogotá, en Kennedy se respira el aire más contaminado, y en Suba y Usaquén el mejor

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Después de más de 12 años de vivir en La Fragua, localidad de Kennedy, Mariela Salamanca no recuerda haber llevado tantas veces a su hijo al médico como lo hizo el año pasado. La razón: congestiones permanentes en el pecho, y tos. Según el diagnóstico de los especialistas, la afección respiratoria del niño se debía a la mala calidad del aire que respiraba. 

Nada de qué sorprenderse, pues según el más reciente estudio de la Secretaría Distrital de Ambiente (2008), Kennedy es la localidad con mayor presencia de material particulado o PM10, que son moléculas contaminantes que el cuerpo humano no puede filtrar. Las cifras del informe hablan por sí solas: 97 microgramos de PM10 por m3, cuando el máximo permitido por las entidades medioambientales es de 70. Es la primera vez que Kennedy aparece en el poco honroso primer puesto en el escalafón de los lugares más contaminados de Bogotá.

Para Orlando Velandia, director de Control Ambiental de la Secretaría de Ambiente, tres factores explican por qué el estado crítico del aire en esa localidad. En primer lugar, la existencia de fábricas e industrias -fuentes fijas de emisión- que usan combustibles de mala calidad. En segundo lugar, las obras civiles que adelanta el IDU, pues al levantar la capa asfáltica de las vías que van a ser reparadas se produce material contaminante. Finalmente, y quizá lo más inquietante, son los buses y vehículos de carga que funcionan con diésel y que se abastecen de combustible en municipios como Soacha, donde la calidad del combustible no es buena, y luego entran a la ciudad con sus gases contaminantes.

Kennedy no es, sin embargo, la principal víctima de la contaminación. El informe mencionado confirmó que el suroccidente de la ciudad sigue siendo el sector donde se respira el peor aire. Por ejemplo, aunque El Tunal mostró una leve mejoría frente a 2007, registró un promedio de 82 microgramos de material particulado por m3, 12 puntos por encima del estándar permitido.

Algo semejante sucede en Puente Aranda y Fontibón, que aún registran niveles de contaminación por encima  de los topes establecidos, con 77 y 78 microgramos de material particulado, respectivamente. En resumen, el suroccidente es la zona más contaminada y sobre la cual es más urgente una intervención.

Mucho por hacer

Según el informe de la Secretaría de Ambiente, el panorama es menos desalentador en otras zonas.  Los registros de 10 de las 14 estaciones que monitorean la calidad del aire, instaladas en diferentes puntos de la ciudad, indican que las localidades de Santa Fe, Engativá, Ciudad Bolívar, Chapinero, Usme y San Cristóbal están dentro de los límites permitidos de material particulado, mientras que Suba, Barrios Unidos y Usaquén tienen promedios de entre 37 y 43 microgramos por m3, casi 30 puntos por debajo del rango establecido.

La mejoría no es fortuita. Es el resultado del pacto que la Alcaldía de Bogotá suscribió con Ecopetrol en febrero de 2008, según el cual la petrolera se comprometió a suministrar a la ciudad un diésel de mejor calidad. Y así lo ha venido haciendo desde mayo del año pasado, cuando Bogotá empezó a recibir combustible con 50 por ciento menos de azufre del que recibía antes de suscribir el acuerdo.

No obstante, conocedores del tema sostienen que la mejoría en la calidad del diésel es solo una parte de la tarea. "Ahora que el combustible tiene una calidad razonable, es urgente volver obligatorio el uso de unos filtros de partículas que se les adaptan a los vehículos con motores diésel -afirma Eduardo Behrentz, director del Centro de Investigaciones en Ingeniería Ambiental de la Universidad de los Andes-. Son dispositivos que no operan sino con combustibles de bajo contenido de azufre y su uso está asociado a reducciones de más del 80 por ciento de emisiones de hollín y partículas". El experto agrega que además es necesario continuar con los esfuerzos para organizar y racionalizar el sistema de transporte público colectivo y promover sistemas de transporte masivo como TransMilenio. 

Evitar que la contaminación ambiental siga aumentando en el suroccidente no es suficiente. También es necesario que disminuya en el nororiente, pues el material particulado que se produce en el norte puede terminar en el occidente. "Los vientos de la mañana van del nororiente a suroccidente y eso hace que la gran concentración de PM10 se vaya a los sectores de  Puente Aranda , Fontibón y Kennedy", explica Velandia.

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