Aumento del Pico y Placa a todo el día no va a servir para aliviar la crisis de movilidad

Con el Pico y Placa todo el día, los buses tienden a convertirse en el mayor factor de congestión.

Si bien, entre muchas otras medidas, es imprescindible racionalizar el uso del auto y mejorar el transporte público, la ampliación del Pico y Placa todo el día es totalmente inapropiada, puesto que no agilizará la circulación en las 'horas pico' de la mañana y la tarde, que son los momentos de mayor congestión. Por el contrario, la medida puede generar efectos muy negativos e irreversibles para la ciudad.

Una medida bien planeada debe mitigar los previsibles efectos negativos, en este caso los relacionados con la entrada de más motos y autos usados. Por una parte, se debería incluir en el Pico y Placa todo el día a las motocicletas que, en los últimos cinco años, se han constituido en uno de los principales factores de caos vial, accidentalidad y mala calidad del aire. Por otra parte, se debería incrementar con más rigor una restricción a los modelos de vehículos con más de diez años. Lo anterior podría contribuir a mitigar el efecto perverso de la compra de vehículos usados u obsoletos, los cuales son muy propensos a generar problemas de congestión por los frecuentes accidentes, fallas técnicas y mecánicas.

La eliminación de la restricción a buses y busetas en las 'horas pico' de la mañana y de la tarde deja mucho qué pensar acerca de la transparencia y efectividad de la medida. Esta decisión se presenta como la principal alternativa para quienes tendrán que dejar todo el día sus vehículos dos veces por semana. Pero, probablemente, la mayoría no acatará la sugerencia de la Alcaldía. Es ingenuo pensar que gran parte de los automovilistas dejará la comodidad de sus carros para padecer las inclemencias de la guerra del centavo. Es mucho más probable que estos se transfieran hacia el taxi o TransMilenio. Incluso, a pesar de la crisis económica, muchos podrán recurrir a un auto usado adicional o comprar dos vehículos por el precio del que poseen en la actualidad. Uno de los resultados será más buses casi vacíos congestionando e intoxicando la ciudad en los momentos de mayor saturación.

Adicionalmente, una verdadera innovación al actual Pico y Placa sería reforzarlo con otras acciones probadas en varias partes del mundo. Se debería intensificar la medida en algunos lugares de la ciudad e incentivar el aumento del número de pasajeros en los autos particulares. Por una parte, la restricción debería ser más fuerte en sectores de mayor congestión como el acceso a centros históricos y de negocios como se ha hecho en Roma, Manhattan, San José o La Paz;  o con cobro de peajes como en Londres, Estocolmo y Singapur. Además de incrementar el Pico y Placa para los vehículos usados, se debería desincentivar la circulación de vehículos con un único ocupante en 'horas pico' -mañana y tarde-. Incluso podrían dejarse los contraflujos y algunas partes de las vías, en dichas horas, para los vehículos con dos o más personas a bordo.

En conclusión, el panorama en materia de movilidad es muy oscuro. Es indispensable a corto plazo intensificar el Pico y Placa, pero no de la manera propuesta e incrementar la calidad mas no la cantidad de buses y busetas.  Estas medidas no deben basarse en medios  totalmente coercitivos, sino en una regeneración de la cultura ciudadana que permita nuevos comportamientos, prácticas y actitudes de autorregulación y corresponsabilidad. Esto es lo más importante para  contribuir a lograr la efectividad y sostenibilidad de la medida.

Por Ricardo Montezuma,
experto en movilidad.

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